Tenis | Abierto de Australia

Tsonga soñaba con Ali, pero pega como Foreman

K. O. de Nadal, a quien su tío sugiere la renuncia a la Davis

<b>Y EL GANADOR ES... </b>Tsonga impone ante Nadal, un niño perdido.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Con una sonrisa y una palabra amable, se pueden conseguir muchas cosas. Con una sonrisa, una palabra amable y una pistola se consigue todo". El autor de esta frase, Alphonse, Al Capone, el viejo boss de Chicago, jamás conoció a Jo-Wilfried Tsonga, el tenista francés de origen congoleño. Pero viene al pelo: además de la sonrisa de Muhammad Ali y las palabras amables, lo que manejó Tsonga ante Nadal no fue una raqueta, sino una pistola.

O también, la pegada de coz de mula del mejor George Foreman. Puesto que Ali es el ídolo de Tsonga, la gente, inevitablemente, compara al pegador francés con nuestro héroe Muhammad: pues no.

Noqueado.

Si se quieren asumir papeles, Nadal puede ser como Joe Frazier: siempre adelante, de frente y basculante, una roca, una amenaza agresiva en cada gesto. Pero Frazier nunca fue puesto fuera de combate por Ali, ni en el infierno de Manila, con los ojos como granadas. Y ayer, simplemente, Nadal fue noqueado por Tsonga: lo que Foreman hizo con Frazier en Kingston, en un diluvio de golpes demoledores. Porque fue una demolición.

No hay mucho más que decir. Tsonga arrancó 3-0, pegándolo todo, largo y bien, y Nadal no pudo salir esta vez de las cuerdas, como hizo con Simon, cuando perdía 5-2: da la impresión de que los técnicos franceses (Eric Winogradsky adiestra a Tsonga) han consensuado un plan contra Nadal: sacarle abierto, subirle por sorpresa, y tocar voleas cortas tras tiros largos y abiertos. En otras palabras, agrandarle la pista.

Todos pensaban, y Nadal el primero, que Tsonga no aguantaría. Pero Tsonga, penúltimo tren de Katanga, heredero de los sueños de Ali en el Congo, jamás descarriló. Nadal sufría un horror con su saque (147 kms./hora de media en los segundos y 185 en los primeros), mientras Tsonga disparaba 17 aces: hasta a 221 por hora. Nadal apenas cometió errores no forzados: 12 en tres sets. Pero Tsonga sumó 49 golpes ganadores. Rafa, 13. No hay mucho más que hablar. Cuando, con pizca de infortunio, Nadal no aprovechó dos bolas de break (de tres que tuvo) en el 1-1 y 15-40 del tercer set, la suerte quedó echada y Tsonga cambió pistola por sonrisas.

Toni advierte.

A la hora en que se redactan estas líneas, Nadal aún vuela desde Australia. Toni, su tío y entrenador, ya le ha sugerido su renuncia a la Copa Davis, que programa un inminente viaje a Perú: "Rafa quiere jugar la Davis, pero mi consejo es que no juegue. Llegaremos el domingo y España es lo bastante fuerte para no apurar a Rafael".

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No me hubiera esperado este nivel ni de Federer. Tsonga ha sido rápido y explosivo, no es real que cada bola que tocaba fuera a mi revés con esa potencia y con una fuerza no habitual. Algunas voleas de revés fueron increíbles, y si sigue jugando a ese nivel, será difícil pararle. Aunque no puede jugar así siempre. No he podido entrar en el partido, no me daba tiempo, todo era un pim-pam-pum. Todo comenzó mal con la rotura inicial de servicio. Sólo queda guardar las raquetas y felicitarle. En la final, creo que Tsonga puede sentir la presión de su primera final de Grand Slam".

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