Ciclismo | Los respondables de la Vuelta en As

"Queremos la Vuelta otra vez en primavera"

El ciclismo se presenta en 2008 con novedades: cambio de calendario ProTour (con las tres grandes vueltas fuera), pasaporte biológico y sistema ADAMS. Ignacio Ayuso, director general de Unipublic, y Víctor Cordero, de la Vuelta, repasaron cómo afectarán a la ronda española.

Un momento del encuentro en As
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Mientras el Tour Down Under -en la lejanísima Australia, uno se imagina que esquivando canguros y saludando a los koalas por las carreteras- inauguraba como novedad el calendario ciclista ProTour 2008, los máximos responsables de Unipublic, la empresa organizadora de la Vuelta a España, visitaron AS.

Una Vuelta que echó a rodar en 1935, que ya va a por la 63ª edición y que en el marasmo burocrático de la guerra UCI-Grandes Vueltas lucha por no ser degradada, por mantener su estatus y su gloria. Una lucha que aburre al aficionado de cuneta, pero que en el fondo influye en la participación, la credibilidad y el espectáculo.

"Los buenos somos nosotros y, como el Llanero Solitario, ganaremos la guerra", anuncia con media sonrisa Ignacio Ayuso, el director general de Unipublic. "El ciclismo ha sido cultural y estructuralmente europeo. Y si te cargas lo de aquí, matas también lo de fuera", apostilla Víctor Cordero, director general de la carrera y cocinero antes que fraile en el complejo mundillo ciclista. Dos señores "del Atleti". Es decir, con moral suficiente para sacar adelante un deporte marcado por el dopaje y la huida de patrocinadores.

El caso es que este año, la UCI ha sacado de la liga ProTour ("parida por Manolo Saiz", recuerda Cordero) a Tour, Giro y Vuelta. Eso significa que en total once carreras organizadas por las mismas empresas "entre ellas cuatro Monumentos del ciclismo (Milán-San Remo, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja y Giro de Lombardía)", apunta Ayuso, están fuera del circuito. La UCI, para restarles protagonismo, ha subido de categoría a otras rondas haciéndolas coincidir con ellas (en el caso de la Vuelta la Clásica de Hamburgo, la de Alemania y la de Polonia) y auspicia otras futuras en países como China y Rusia.

"No tengo miedo a esa competencia -explica Cordero-. Si las once carreras damos un paso al frente, podemos volver al antiguo calendario y que vayan a China o a donde quieran". ¿Qué hacer? "Quizá sea la hora de crear una Unión Ciclista Europea; algo así como la UEFA, que ha convencido a la FIFA para hacer sus competiciones", apunta Ayuso, que con esa iniciativa intentaría deshacer un cambio, el del traslado a septiembre que se tragó para alargar la campaña y que la UCI ingresara más, que les lastra.

"Queremos volver a abril y mayo, en primavera, acabando el día de San Isidro en Madrid", anuncia el gestor, que planea "una Challenge de tres grandes carreras que finalizaría en el Tour coronando al gran campeón de nuestro circuito, que se llevaría un premio final de un millón de euros. Tendríamos un mismo patrocinador para las once carreras". "A mí no me importaría rebajar a 17 o 18 días la competición con uno solo de descanso, en vez de 21, para ajustarnos. Sería un calendario magnífico de abril a finales de julio. Y que la UCI monte lo que quiera por su cuenta", apostilla Cordero, la mitad deportiva de la pareja. El horizonte de esta idea está puesto en 2010, "pero hace falta que el Tour dé el paso, porque todos iríamos detrás".

El ProTour no les gusta por dos razones. "Primero, no tiene que ser una liga cerrada, sino con ascensos y descensos. Segundo, nos molesta mucho que quieran expropiarnos nuestros derechos económicos. No pueden meternos a todas las carreras en un pool y negociar conjuntamente los derechos audiovisuales, los patrocinios, los cánones que pagan los ayuntamientos", explica Ayuso. Cordero le pone imagen: "El ciclismo ha pasado de ser una pirámide a un árbol con una enorme copa pero sin raíces. Y así se hunde. Este sistema provoca que nada se mueva en el ciclismo durante cuatro años (los que dura una licencia ProTour). Así, gente que mete dinero y lucha en carreras como el Karpin o el Andalucía no tendrían ninguna opción de disputar el Tour en cuatro años. Algunos han comprado licencias, pero no se merecen tenerlas".

En esta batalla, les apoyan seis grandes federaciones, entre ellas la española, "que defienden el patrimonio mundial del ciclismo". Ellas les amparan y les dan cobertura legal, "por eso Heinz Verbruggen (el ex presidente de la UCI) va contra ellas, porque McQuaid (el actual) es sólo un títere", acusa Ignacio Ayuso.

Lo bueno del cisma, es que la Vuelta podrá elegir este año qué equipos estarán en la salida de Granada. "Nuestros criterios son ética, calidad y motivación", advierte Cordero. "Este año invitaremos a 20, no a 22. Y no estarán los 18 ProTour, porque ahora podemos pactar con los equipos. Nos parece impresentable que un equipo no venga con los mejores y en la primera etapa de montaña se vaya".

Ética en ciclismo significa limpieza. Ahí está la segunda novedad este año, tras el calendario, el pasaporte biológico. "Un nombre un tanto hitleriano", se queja Ayuso. "A principio de año se han hecho una serie mínima de tres análisis y máxima de seis que establecerán los límites de los parámetros hematológicos de cada corredor. Si varían mucho nos dirán que hay trampa o enfermedad. De este modo se podrá comprobar, como en el caso de Carlos Sastre en la última Vuelta, que su hematocrito al acabar era del 37%. Algo lógico. Lo que no es normal es finalizar una gran ronda en niveles altos", cuenta Cordero, que revela una buena iniciativa: "En Italia, los 70 mejores amateurs ya tienen su pasaporte".

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El soporte del pasaporte biológico se llama ADAMS (Antidoping Administration and Management System). "Es un sistema informático con una base de datos secreta en la cual los ciclistas tienen que indicar dónde van a estar en un plazo de tres meses para que se puedan realizar controles sorpresa".

Son las medidas que pretenden salvar un ciclismo que boquea buscando oxígeno. "Hemos cortado por lo sano y en 2007 no tuvimos incidencias con el dopaje", incide Cordero. La Vuelta sigue mirando a un futuro que debe ser limpio, a ser posible primaveral y, sobre todo, emocionante.

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