Tras Simon, Nadal llega a su tercer francés: Mathieu
Rafa sentenció con un parcial de nueve juegos seguidos


Lo que le faltaba a Rafael Nadal para llegar a ser un personaje digno de Pérez Reverte era ponerse a tumbar franceses a raquetazos. Esto es lo que hay, y el Australian Open ya va siendo un peculiar Dos de Mayo para Nadal, pero en 2008. De los cuatro combates singulares (Nadal siempre combate) que le han tocado en Melbourne, tres llevan nombres franceses.
Paul-Henri Mathieu, viejo enemigo de viejas batallas en París, Toronto y Dubai, es el francés que ahora aparece ante la raqueta cachicuerna de Nadal. En Melbourne, Mathieu hace el papel del joven comandante Montholon, enviado con sus tropas como vanguardia de refresco ante el fuego graneado de los cañones del capitán Luis Daoiz, el lunes 2 de mayo de 1808, en el Parque madrileño de Monteleón.
Antes que a Mathieu, que es el que llega, Nadal ha despachado ya a Florent Serra y Gilles Simon, buenos amigos y compañeros de cuarto. No sin sufrimiento: pero así es Nadal, y así combate.
Apuros.
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Por un momento, pareció que sería Simon quien apagaría el fuego de Nadal: en el primer set, el francés, con buen ritmo de golpeo, mandaba por 5-2. En los tres juegos siguientes, Simon tuvo seis puntos de set: cinco ante saques de Nadal. Ni uno solo aprovechó Simon, Nadal galopó hasta el 5-5, y, de súbito, Simon se vio con el primer set perdido, 7-5... y 4-0 abajo en el segundo. Nueve juegos seguidos para Nadal. C' est fini.
Así que ahora llega Mathieu, con seis derrotas en seis partidos ante Nadal, pero siempre a bayoneta calada, entre Roland Garros y Toronto. Es Monteleón en Melbourne. Mon Dieu.