La aceleración, básica en el deporte colectivo
Puesta en acción, aceleración, máxima velocidad y resistencia a la velocidad son las cuatro fases de una carrera de 100 m.
Las fases que componen una carrera de atletismo de 100 metros son cuatro: puesta en acción desde los tacos de salida; aceleraci máxima velocidad; y resistencia a la velocidad. A partir de esta concepción clásica y de la duración de cada una de estas fases, se han descrito diferentes formas de entrenamiento para mejorar las manifestaciones de la velocidad.
Analizando la evolución de la velocidad alcanzada por los mejores atletas en 100 metros, vemos que a los 20 metros ya están al 80 por ciento de su velocidad máxima, la cual alcanzan entre los 50 y 60 metros (antes los menos cualificados). Por tanto, la aceleración positiva (incremento de la velocidad) puede ser de unos 40 o 50 metros (4/ 6 segundos aproximadamente). Para Tom Tellez, técnico de Carl Lewis, la importancia de la aceleración en el resultado de la carrera de cien es del 64 por ciento.
La máxima velocidad se puede mantener entre 2,5 y tres segundos, es decir, entre 30 y 35 metros, con valores de alrededor de 12 m/s en hombres (más de 42 km/h) y 11 m/s en mujeres.
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La resistencia a la máxima velocidad es la capacidad de resistir frente a la disminución de la velocidad causada por la fatiga (fundamentalmente nerviosa) en caso de movimientos cíclicos de velocidades de contracción máximas. Suele aparecer en los últimos 20 metros y se hace más evidente en los últimos diez. En una carrera de 400 metros, donde todos los atletas pierden velocidad en la segunda parte de la prueba, se suele decir que gana el que menos velocidad pierde al final, es decir, quien tiene mejor resistencia a la velocidad y afronta en mejores condiciones la temida acumulación de ácido láctico.
Con todos estos datos se seleccionan los trabajos y los tests de velocidad en función de la especialidad practicada. Por ejemplo, en todos los deportes colectivos de terrenos reducidos (baloncesto, balonmano, hockey sobre patines, fútbol sala, etc...) nunca se alcanzan velocidades máximas, pues falta espacio para lograrlo. La manifestación de velocidad fundamental en estos casos es la aceleración. Así, no tendría sentido hacer un tests de velocidad máxima de 50 metros a un jugador de baloncesto, sino tests y tareas para medir y mejorar la aceleración (acciones de no más de 25 metros).