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Pekín 08: decálogo de prohibiciones olímpicas

Las autoridades hacen públicas diez normas de comportamiento

<b>LISTO ANTES DE TRES MESES. </b>Así se vigila el llamado 'Nido', el National Stadium donde se inaugurarán los Juegos: debe estar listo en menos de tres meses, al final de marzo.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

En los recintos olímpicos de Pekín no tienen sitio los apretones, los escupitajos y los graffitis. Tampoco lo tienen las mascotas. Ni los "panfletos o símbolos religiosos que puedan ser usados como material de propaganda". China empuña el bisturí ante la llegada de sus Juegos Olímpicos.

La última especificación entre comillas sobre los símbolos religiosos vino a raíz de ciertas informaciones (de La Gazzetta dello Sport, esencialmente) que anticipaban la prohibición absoluta de que símbolos como la Biblia y el crucifijo fuesen introducidos en los sitios olímpicos. Rápidamente, el Comité Organizador de Pekín 2008 clarificó la normativa en el sentido del veto de esos símbolos "para usos propagandísticos".

El Comité Organizador insistió en que su intención es algo semejante "a lo que la FIFA ya ha intentado hacer con los mensajes religiosos de ciertos futbolistas famosos (Kaká, los Atletas de Cristo...) en sus grandes competiciones".

Pero lo que el Comité Organizador no solamente no desmiente, sino que confirma en todo su rigor, es el decálogo de avisos y prohibiciones elaborado por la Comuna de Pekín y que va destinado a la ciudadanía de la capital: un golpe en la línea de flotación a los usos y costumbres de los habitantes de la gran urbe. Todo sea en aras de la máxima educación y urbanidad de millones de pekineses que, según se supone, van a ser mirados con lupa por el mundo occidental.

El rigor de las autoridades chinas no sólo va a caer sobre sus ciudadanos: los periodistas internacionales van a ser objeto de una inspección suprema sobre sus antecedentes y actividades.

En todo caso, nada demasiado sorprendente para los periodistas presentes en los Juegos Olímpicos de Invierno de 2002, en Salt Lake City, cuando, bajo el síndrome de la caída de las Torres Gemelas, unidades de élite del Ejército de EE UU custodiaban, fusil en ristre, los accesos a todos los recintos y zonas de trabajo en Salt Lake City y Park City. Los vuelos que salían y entraban en Utah iban bajo custodia directa de los US Marshals, agentes federales. Con seguridad, China no podrá superar eso.

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Además del Decálogo Ciudadano y de las precisiones con respecto al material religioso de propaganda, también ha quedado clara la prohibición para los atletas de introducir bebidas alcohólicas en Villas y recintos olímpicos. Esos mismos recintos, ya en vías de inauguración inminente, como el National Stadium o el Wukesong Indoor Stadium, donde se disputará el torneo de baloncesto, están ahora (y lo seguirán estando cuando estén terminados) bajo protección directa de unidades militares.

China no quiere dejar puntada sin hilo y mete el bisturí. Desde Pekín no se responden cuestiones informativas por teléfono, sino por cuestionario, acreditado y contrastado previamente. Los semáforos en rojo, los escupitajos, las aglomeraciones, las apuestas, los reventas y la polución están, todos a una, en el punto de mira. El Día D, 8-8-2008.

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