La potencia determina el trabajo de fuerza
Con la moderna tecnología MuscleLab se puede analizar el movimiento de una barra de pesas cada milímetro.
El laboratorio de análisis neuromuscular portátil más completo y avanzado del mundo es el MuscleLab. Se trata de una moderna tecnología que utilizan la mayoría de deportistas y equipos de alto nivel, entre ellos el Real Madrid, para realizar valoraciones funcionales y programar entrenamientos.
El MuscleLab se creó en 1996, como forma de valoración del trabajo realizado en las máquinas Yo-Yo por los astronautas, y pronto se comenzó a aplicar al deporte de alto nivel.
Los pioneros en nuestro país son el profesor Josep Maria Padullés, que fue asesor en la creación de esta tecnología, y el doctor Julio Tous. Con el primero tuve la ocasión de trabajar realizando valoraciones funcionales a atletas en 1997 con el primer y único MuscleLab que entonces había en España. A partir de entonces creamos algunos protocolos de medición que se siguen utilizando por numerosos técnicos.
Mediante el MuscleLab los entrenadores disponen de test de fuerza, velocidad, electromiografía, ángulos articulares y velocidad angular, saltos, resistencia y fatiga del músculo, rehabilitación...
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Una de las aplicaciones más interesante es la determinación de las repeticiones a realizar en un trabajo de pesas en función de la potencia desarrollada. La información de la que tradicionalmente han dispuesto los entrenadores (series, repeticiones y kilos) es insuficiente y no refleja lo que realmente está ocurriendo en la realización del ejercicio. La clave no está tanto en los kilos que se levantan, sino en cómo se levantan, es decir la velocidad a la que se mueve la barra, y eso determinará la potencia en vatios desarrollada.
Gracias al encoder lineal del MuscleLab, el doctor Carmelo Bosco ideó un método basado en la potencia de ejecución. Cuando la potencia es alta se incide fundamentalmente en los aspectos neurales (fuerza máxima y explosiva). Actualmente estos dispositivos permiten a los entrenadores analizar el desplazamiento de una barra de pesas cada milímetro. Así, ya no hablaremos de un porcentaje de una repetición máxima (1RM) sino de un porcentaje de la potencia máxima. Por tanto, el número de repeticiones por serie no se fija de antemano, sino que vendrá determinado por la potencia mínima que se habrá de mantener durante la ejecución del ejercicio. Eso nos llevará a que, para obtener las mismas adaptaciones y los mismos beneficios, un deportista deberá seguir trabajando hasta doce repeticiones, y otro parar en sólo cinco.