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Los suecos inventaron el "fartlek"

Diferentes ritmos y terrenos

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Hace más de 70 años que los suecos idearon un sistema de entrenamiento de la resistencia que se sigue utilizando. los deportistas de casi todas las especialidades.

En la anterior entrega de Aula de entrenamiento recordábamos la importantísima aportación del entrenador Lauri Píhkala al entrenamiento moderno, plasmada en atletas como Paavo Nurmi, el mejor fondista de los años veinte del pasado siglo. Aquel espíritu de lucha que los finlandeses conocen como sisu forma parte de su manera de concebir el deporte. Y eso es extensible también a otros países escandinavos, aunque ahora en las pruebas de fondo dominen los africanos y ellos destaquen en pruebas más técnicas (especialmente en jabalina los finlandeses y en saltos los suecos).

Si los finlandeses aportaban las teorías de Píhkala y los beneficios de la sauna, los suecos también tienen gran influencia en la teoría del entrenamiento moderno. Desde la educación física sistemática de Per Henrik Ling (siglo XIX) y sucesores hasta las aportaciones de Gösse Holmer y Gösta Olander en la primera mitad del siglo XX, muchos de sus principios siguen aplicándose diariamente en muchos entrenamientos.

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Propugnaron el entrenamiento fuera de la pista, en circuitos y recorridos naturales (bosques, etc.). Holmer ideó un sistema continuo de entrenamiento de la resistencia, llamado fartlek, que consiste en alternar de forma continuada diferentes ritmos en terrenos normalmente también variados (subidas, bajadas, plano, tierra, hierba, etc.). Y como tercera aportación relevante encontramos las pausas activas (trote o marcha), de duración proporcional a la intensidad del esfuerzo realizado. Comprobaron que con ellas se recupera más rápidamente del esfuerzo, en vez de estar tumbado, sentado o parado.

La tradición deportiva de finlandeses y suecos queda reflejada en un acontecimiento de 1941, siendo reciente la invasión rusa. Aquel año tuvo lugar una competición a nivel nacional entre ambos pueblos. Todos los habitantes estaban invitados a participar. Cada hombre debía cubrir 15 kilómetros en no más de 2 horas y 20 minutos, y cada mujer, 10 kilómetros sin tardar más de 1 hora y 40 minutos. Tomaron parte 1,5 millones de finlandeses y 1 millón de suecos (presidentes, científicos, obreros, campesinos, amas de casa, secretarias...) y todos los resultados fueron controlados y certificados, como se puede comprobar en el Museo del Estadio Olímpico de Helsinki. ¿Nos atreveríamos a protagonizar un reto así los españoles?

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