El Tigre deja a un lado los pañales para volver a rugir
No competía desde septiembre


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A Tiger Woods la inactividad no le pasa factura y volvió a ganar, por cuarta vez, el Target Challenge. El torneo lo organiza él mismo (de ahí el trofeo con la figura de un tigre que levantó al final). En el campo californiano de Sherwood reúne a 15 amigos, entre los que está lo más granado del golf, para recaudar fondos para su fundación benéfica. Pero no es cuestión de dejarse ganar. Su reaparición fue espectacular, firmando la mayor diferencia entre el primero y el segundo clasificado de la historia del torneo (siete golpes de ventaja) y un total de -22 en el cómputo total. Y el subcampeón era Zach Johnson, vencedor del pasado Masters de Augusta. Casi nada.
A Woods le ha cambiado la vida su paternidad, una criatura llamada Sam Alexis que nació hace ya más de cinco meses, con quien ha decidido que debe pasar más tiempo. Por eso no competía desde el pasado mes de septiembre, en la Copa Presidente. Esta vez, los compromisos publicitarios no pesaron más que su vida personal. Total, Tiger es el deportista mejor pagado del mundo según Forbes y no quería perderse "la sonrisa por la mañana" de su bebé. Con su triunfo en el Target Challenge cerró su periodo más largo de ausencia voluntaria de los campos. Con la fuerza interior que le ha aportado su hijo, una vez olvidada ya la muerte de su padre y mentor, el Tigre parece que va a volver a rugir mucho.