Paavo Nurmi fue el primer atleta moderno
Lauri Pihkala revolucionó el sistema de entrenamiento en los años veinte, y algunos de sus principios siguen vigentes.
Aunque los grandes avances en la teoría del entrenamiento moderno se producen a partir de la segunda mitad del siglo XX, especialmente gracias a los soviéticos, ya antes, en los años veinte, encontramos algunas teorías procedentes de los países escandinavos (Finlandia y Suecia especialmente) que aún son vigentes hoy en día.
En los Juegos Olímpicos de aquellos años, cuando todavía no competían los africanos, el dominio en las pruebas de fondo de los atletas finlandeses era aplastante, logrando numerosos dobletes y tripletes. Paavo Nurmi todavía tiene el récord de medallas olímpicas (nueve de oro y tres de plata), Ville Ritola ganó cinco de oro y tres de plata, y Hannes Kolehmainen, cuatro de oro y una de plata.
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Los escandinavos, con una población bien alimentada y tradición deportiva de vieja implantación, sabían que las inversiones presentes garantizaban los triunfos de mañana; es decir, tenían la noción de entrenamiento. Paavo Nurmi se sometió a un régimen alimenticio científicamente calculado y se acostumbró a llevar consigo un cronómetro en los entrenamientos y en las competiciones, para poder controlar y dosificar sus esfuerzos en cada fase. El entrenador que revolucionó los entrenamientos de los finlandeses fue Lauri Pihkala. Con él aparecen los primeros esbozos de lo que hoy conocemos como periodización del entrenamiento (el plan de entrenamiento debe ser cíclico). Además, una de sus grandes innovaciones fue la introducción de la velocidad (series de 150 a 300 metros) en los entrenamientos de fondo, lo que contrastaba con los entrenamientos de la época que se limitaban a repetir una y otra vez la distancia de la prueba. También introdujo la alternancia entre volumen e intensidad, y fue el primero que valoró extraordinariamente los efectos de la recuperación.
Pihkala experimentó en persona sus teorías desde niño. Ya entonces recogía la correspondencia de una oficina de correos muy alejada, tres veces a la semana. La carrera a lo largo de los postes telegráficos le sugirió medir el ritmo de la velocidad, y de ahí surgió su noción de la velocidad interválica y los cambios de ritmo.