La pelota hizo justicia con el mejor pagado
El pasado domingo, en Vitoria, Titín III ganó el título del Cuatro y Medio una semana después de que su padre falleciera.
Augusto Ibáñez Sacristán, Titín III, nació el 13 de enero de 1969 en Tricio, La Rioja. Este domingo, con 38 años, conquistó el título del Cuatro y Medio de pelota tras ganar a Abel Barriola (29 primaveras) en la final: 22-15. Sin embargo, estuvo a punto de no conseguirlo. El domingo anterior perdió a su padre, Titín I. "Casi arrojo la toalla", aseguró después del partido. Por eso recogió la txapela y el trofeo que le acreditaban como campeón emocionado, entre lágrimas. "Le debo mucho a mi padre. Él me metió en este deporte y me lo enseñó todo y, junto a mi madre, sacó adelante a cinco hermanos". Una madre que nunca ha visto sus encuentros ni en el frontón ni en televisión "porque se pone muy nerviosa".
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El del Cuatro y Medio es el primer campeonato individual de Titín III, madridista y raulista confeso, el pelotari más carismático y espectacular de la última década y el mejor pagado de la historia. En la modalidad de parejas ya había ganado tres: en 1994, con Arretxe; en 2000, con Lasa III; y en 2004, con Goñi III. Pero el título en solitario se le resistía desde 1997. Hace 10 años, Julián Retegui, considerado el más grande de todos los tiempos, le arrebató la txapela cuando ya la acariciaba con la punta de los dedos. Retegui le remontó un 21-17. Titín se quedó sin premio, aunque su rival avisó de su potencial: "Este chaval va a ser el jugador del futuro". No se equivocó con él.
Además de ser un magnífico profesional (la final supuso el partido número 1.300 de su dilatada carrera), el delantero riojano también ha fundado una escuela para formar a los más jóvenes. "Ojalá mi hijo pequeño salga pelotari", suele decir. El domingo, el deporte al que ha dedicado su vida le hizo justicia.
