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La reina del boxeo reunió a nueve millones de fieles

Regina Halmich (22-11-1976, Karlsruhe) colgó el sábado los guantes tras una carrera de vértigo que ha llevado al boxeo femenino a conseguir audiencias estelares en Alemania. Se marcha tras 56 combates con sólo una derrota tras posar en revistas, vender cosméticos y brillar en la tele.

Regina Halmich
Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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En Mallorca, Regina Halmich pasaría inadvertida entre los españoles. Sería una más de los miles de germanos que viven o visitan la isla. Pero sus compatriotas la pararían por la calle. Ella es la reina mundial del boxeo por palmarés (Laila Ali lo será por presencia mediática), y este pasado fin de semana se despidió del ring tras defender con éxito otro título mundial. Se va como campeona.

Este hecho sería anecdótico en cualquier país si no fuera porque consiguió atraer a nueve millones de telespectadores sintonizando la ZDF (40% de cuota de pantalla), la cadena pública alemana. Por comparar, Tele 5 reunió a 8,4 millones de españoles (57% de la audiencia, eso sí) en el GP de Brasil, cuando se jugaba el título mundial frente a Lewis Hamilton.

La boxeadora de Karlsruhe consiguió, además, que se agotaran en un suspiro las 7.500 entradas que se vendieron para ver su último combate en su localidad natal.

Halmisch, de 31 años, se inició en el boxeo profesional en 1994 proclamándose campeona de Europa ese mismo año, cuando el boxeo femenino aún estaba en pañales en el Viejo Continente. En 1995 dio el salto a Las Vegas para disputar su primer título mundial, que perdió frente a la local Yvonne Trevino al sufrir un corte. Nunca más volvería a perder. Ha disputado 56 combates, ganando 54 y contabilizando esa única derrota y un nulo. La del sábado fue su 45 defensa con éxito de un título mundial, habiendo sido campeona en tres divisiones. Una carrera de récord que ha calado en el corazón de los alemanes.

Su despedida fue, además, épica. La israelí Hagar Shmoulefeld (23 años) la tuvo contra las cuerdas en el noveno asalto, cuando parecía que se iba a parar el combate por los cortes que sufría en la nariz y una ceja. Pero aguantó. Y los jueces le dieron la victoria. No podía ser de otro modo: "No me hubiera retirado si llego a perder".

Autobiografía.

La fama que fue adquiriendo Halmich en Alemania con sus éxitos le permitió dejar su trabajo en un despacho de abogados. En los pesajes lucía lencería fina, se lanzó una línea de cosméticos con su nombre, en 2003 llegó a publicarse un libro autobiográfico y se formaron clubes de fans a mayor gloria suya y del boxeo. Tanto pegaba la pequeña Regina (1,57 m.) que sus peleas se convirtieron en el principal reclamo de las veladas de la potente promotora Universum, que los programaba como combate de fondo.

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La española María Jesús Rosa vivió en primera persona lo que significaba Halmich para Alemania. En septiembre de 2005 peleó contra ella en Karlsruhe. Allí le esperaba una rueda de prensa y un entrenamiento televisados. "Si le preguntas a un chico, el combate de su vida sería contra Óscar de la Hoya; para una chica, con Halmich", contó la madrileña, que perdió de forma valiente a los puntos.

Halmich noqueó en 2001 a un famoso presentador en un show televisado, lo que contribuyó a hacerla aún más popular. Eso le llevó a reunir a 3,5 millones de aficionados ante la pantalla en su pelea contra Nadja Loritz en 2003. Ahora, ella quiere ser presentadora. ¿Habrá algún valiente que se lo impida?

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