"Mi corazón latió a 250 durante la operación"
Pilar Hidalgo (Cee, A Coruña, 3 de mayo de 1979), campeona del Mundial Sub-23 en 2002 y bronce en el Europeo absoluto en 2004, se operó hace 20 semanas del corazón. Ahora ha vuelto a la élite y hoy compite en la Copa del Mundo. Aún tiene opciones de acceder a Pekín 2008.

Hoy, sábado, acaba la temporada en Eilat (Israel) con la última prueba de la Copa del Mundo. Un buen año en su vuelta a la élite del triatlón tras ser intervenida en el corazón hace 20 semanas, ¿no?
Ya lo creo. Me puedo dar por más que satisfecha. He vuelto a tener las sensaciones que había olvidado, que ahora eran extrañas y desconocidas, después de tanto tiempo sin competir ni entrenar duro. Llevo veinte semanas de preparación, tras dos años sin hacer nada.
Fue olímpica en Atenas 2004 y terminó allí decimotercera, pero luego empezaron los problemas.
Unos meses después de los Juegos no podía con los entrenamientos, estaba muy cansada, sufría taquicardias... Me dijeron que podía ser del sobreesfuerzo en los entrenamientos y que se me iría con el descanso, pero no fue así.
¿Y qué hizo?
Pues consulté con los cardiólogos Serna y Boraíta y se decidió que me operase el doctor Vinyoles. Lo hizo hace veinte semanas, en Barcelona.
¿Y qué se siente cuando le dicen a uno que le van a operar del corazón?
Sentí mucho respeto, porque nunca había entrado en un quirófano. Pero estaba tranquila. La noche anterior, en el hospital, en una especie de vigilancia intensiva, había por allí unos viejecitos, con frecuencia cardíaca muy alta, mientras que yo tenía sólo 26. Las enfermeras estaban asombradas, porque nunca habían visto nada parecido. Tengo el corazón muy grande y ahora, en reposo, mi frecuencia cardíaca es de 32 por minuto.
¿Y cómo fue la operación?
Los médicos me advirtieron que era una cosa seria. Duró tres horas y no me durmieron. Me introdujeron un catéter por la ingle, con medicación, y me iban quemando las células malas del corazón, que estaban en dos focos. Eran unas células que se habían vuelto como locas, por decirlo así. El problema era nervioso, porque yo soy hiperactiva, y de pequeñita ya había tenido una parada cardiorespiratoria. Durante la intervención las pulsaciones me subían hasta 250 o me bajaban a 60. Y así, tres horas. Fue muy angustioso.
Pero se ha recuperado y ha vuelto a un nivel muy alto. Ha llegado al décimo puesto en una competición de la Copa del Mundo en Grecia y piensa ya en acudir a los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
Si no lo pensara, no estaría aquí. ¡Los milagros existen! Quién me iba a decir que iba a estar donde estoy después de haber pasado por todo esto.
¿Lleva algún tipo de medicación?
Sí, muy fuerte. Y me hago revisiones médicas continuamente. Pero la operación ya está olvidada. He salido del túnel.
¿Puede entrenarse a tope? ¿Cómo es un día en su vida?
No tengo problemas. Me levanto a las siete y media y hago dos o tres horas de ciclismo. Por la tarde corro algo más de una hora y luego nado otras dos. Es muy duro. El otro día terminé llorando, por el esfuerzo. Un masaje, cena y a dormir. No hay tiempo para diversiones.
¿Y en Eilat, hoy...?
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Antes de la entrevista me he subido en un banco, en las pistas del Consejo, y le he dicho a un compañero: "Mira, así voy a estar en Eilat, en el podio". Y él me ha contestado: "Pero en lo más alto".
(Y Pilar Hidalgo, gallega como los grandes triatletas españoles, Iván Raña y Javier Gómez Noya, añade una sonrisa encantadora. Hoy, a partir de las 9:00 horas, puede ver cumplida su visión).
