"Los controles violan los Derechos Humanos"
Fue abogado del caso Bosman y ahora defiende al ciclista Kashechkin, que ha denunciado que el sistema antidopaje actual es ilegal porque incumple los Derechos Humanos.

Kashechkin fue cazado por una transfusión sanguínea en un control sorpresa que se le realizó el 1 de agosto cuando estaba de vacaciones con su familia en Turquía. ¿Hay algo que no le cuadra?
Sí. Hemos pedido que se detenga el proceso sancionador por dos argumentos muy claros. Uno, porque los controles que efectúan las Federaciones no garantizan el cumplimiento del artículo 6 de los Derechos del Hombre, el derecho a la defensa jurídica. Y luego, porque un control realizado en plenas vacaciones familiares es una injerencia en la vida privada que sólo puede autorizarla una autoridad pública, no una empresa privada. Recuerdo el caso de un funcionario en la Corte de Justicia de Luxemburgo al que se le detectó, en un control interno, que era portador del VIH. En 1994, la sentencia le fue favorable por violación de la vida privada.
¿Usted cree que Kashechkin es culpable o inocente?
Debo ser prudente. Si es culpable lo debe ser legalmente, no por un control en el que ni siquiera pueda defenderse.
Está el contraanálisis...
Sí, pero sólo hay cinco máquinas en el mundo que puedan analizar esas transfusiones homólogas. Y todas están bajo el control del Comité Olímpico Internacional. Mi cliente ha ofrecido su sangre pero se la han rechazado. El proceso es imposible y terrible para el ciclista.
¿Le miró a los ojos para saber si miente o dice la verdad?
Me vino un día y me pareció un tipo simpático. Le pedí que se sacara sangre y lo hizo inmediatamente en el hospital universitario de Lieja. Ha estado en cuatro laboratorios distintos. Pero no se nos permite demostrar que lo suyo sea o no un fraude. ¿Cómo va a cambiar de resultado un análisis de la prueba B en el mismo laboratorio? La defensa es imposible. Por eso esperamos tener en quince días una sentencia favorable en los juzgados de Lieja. Quiero detener su sanción como lo hice en su día con aquel rumano del Anderlecht (Mitu) al que acusaron de apostar en partidos de la Liga belga. Ahora está jugando en Ucrania.
¿La lucha contra el dopaje corre peligro?
Mientras las cosas no cambien, sí. La lucha contra el dopaje tiene que ser una misión de la Policía y la Justicia y no de las Federaciones, ni de las carreras ciclistas.
¿También en competición?
Hay abogados que son más moderados. Yo no tanto. Sacar sangre y orina sin una autorización es atentar contra la vida privada de las personas.
La gente puede pensar que usted propone la barra libre.
A mí me importa poco lo que pueda pensar la gente. Yo defiendo los Derechos Humanos, la libertad del individuo a ser respetado. Al dopaje hay que combatirlo desde el Estado. Hay 18 países que tiene una legislación contra el doping. Es un negocio que mueve en Europa unos 8.000 millones de euros. Es una industria y sólo se le va a vencer a nivel científico. Los estados deberían conocer esas industrias, ver dónde se fabrican los productos dopantes. Es la lucha contra la criminalidad y los contrabandistas y no tanto la condena de los débiles.
¿Así se acabará con los tramposos?
Ese fin será por etapas. Pasa con la droga. A mayor represión no le sigue el éxito. Creo que si todo el dopaje se condena inmediatamente entonces esta práctica se convierte en secreta. Si moderamos esa sanción entonces todo saldrá a la luz y les podremos enseñar a nuestros deportistas qué es bueno y qué es malo. Veo la lucha contra el dopaje como el trabajo por sensibilizar a la gente con el virus del SIDA en la década de 1980 Es sólo a través de la prevención.
¿Esos débiles de los que hablaba son los ciclistas?
Para mí sí. No siempre son libres de doparse o no. Para los equipos ciclistas es fácil reclamarles resultados y pedirles que no se metan nada, que si lo hacen les van a echar. Así se rompen las carreras de los corredores y se nos presenta un grave problema moral.
La Operación Puerto quiso poner fin a todo eso...
Otro ejemplo de que sin la Policía nada hubiera sido posible, como el caso Balco en Estados Unidos, o aquí en Bélgica, cuando la Policía incautó 550 kilos de anabolizantes. La Operación Puerto fue una referencia. La investigación fue excelente pero la represión no estuvo a la altura.
¿Ganará el caso?
Quizá perdamos en Bélgica pero lo llevamos al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo (Francia). Allí puede cambiar todo y crear un precedente: quitar el poder a las federaciones para preservar la vida privada de los deportistas. Todo tiene una defensa. Al deportista hay que protegerle.
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¿Qué fue de la Ley Bosman?
Una gran victoria y una gran decepción. La Ley Bosman ya no existe. Nosotros luchamos por suprimir los traspasos y, unos años después, el Real Madrid pagaba una millonada por Zinédine Zidane. Además, la UEFA está reintroduciendo las limitaciones para los extranjeros. Las Federaciones vuelven a hacer lo que quieren. Acuso directamente a la Comisión Europea porque permite sistemáticamente que se vulnere la Ley Bosman. El fútbol actual es un lobbing en el que los derechos de los jugadores quedan quebrantados.