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Música de quilates con una Paulina picante

La mexicana, Pereza, Dover y La Mala lo dieron todo en la Gala

Patricia Cazón
Redactora
Patricia Cazón Trapote nació en Zotes del Páramo, León, en 1980. Licenciada en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Master de El País trabajó en El Diario de León y El País Semanal antes de llegar a AS en 2004. Cronista del Atlético desde 2016, es autora de cuatro libros y tertuliana en El Golazo de Gol y Estudio Estadio.
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Un acorde de guitarra y el Madrid Arena enmudecido después de las primeras sorpresas y un vídeo de Casillas y de Agüero. Los Pereza salen a escena. Luces multicolores y brillantes, siete pantallas gigantes, un escenario de más de cien metros con escaleras que suben y bajan. Ha comenzado lo bueno.

Rubén y Leiva, aquellos que un día dedicaron la canción Princesas a AS, son los primeros. Suenan los acordes de Estrella Polar y la emoción contenida se derrama en un aplauso eléctrico. "Hoy cielo, vienes a por mí, pero por Dios, no dejo de pensar que aquí no hay sitio para los dos", cantan en su estribillo. Pero se equivocan. En el escenario caben muchos más. El espectáculo sólo acaba de comenzar.

El huracán mexicano inunda cada rincón del escenario del Madrid Arena. Ahí está Paulina, la diosa. La escena es perfecta: su rostro se multiplica en las pantallas; allí, sus vídeos musicales; aquí, ella, todo luz; luz envolvente de reflejos eléctricos; acá el sofoco de las ocho mil personas que llenan el Madrid Arena. "La noche empieza y con ella mi camino", dedica a un público, ya entregado de antemano, "te busco a solas con mi mejor vestido", continua y guiña un ojo.

Mucha minifalda.

En efecto, Paulina está vestida de gala: toda plata, una minifalda escasa y unas piernas que no terminan; el público se entrega. Pide más. Y ella se lo da. Pero antes, José Ramón de la Morena tiene una sorpresa para Alfredo Relaño: Manolete y su acordeón. Después, regresa Paulina, otra ropa, ahora de rosa y negro, siempre brillante y haciendo gala de su minifalda. Tras Nada puede cambiarme, el huracán se esfuma, pero no del todo, en la mente de todos queda su esencia, su música y sus letras, sus curvas de vértigo.

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Pero no hay tiempo para nostalgias. Después del premio al baloncesto español es el turno de Dover y su Soldier. Ritmos electrónicos y música de lo más bailable inundan el recinto. Día especial éste para el grupo de las hermanas Llanos: primero porque se vuelcan con el público del Madrid Arena, volcados con ellos a su vez, y segundo porque estrenan en Myspace su último disco, '2', a la venta el próximo 27 de noviembre.

La Mala Rodríguez cierra. Tras ella, el telón se baja y con él las anécdotas y vivencias de este día tan especial al que estos artistazos le pusieron la música. "Lo hacemos otra vez. Yo me vuelvo loca", grita La Mala. Y todos asienten. Todos quieren que el telón se suba, que el espectáculo, la Gala AS, comience de nuevo.

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