Un inédito retrato de 40 años de leyenda
Macario Muñoz inmortalizó a los grandes mitos de nuestro deporte

Nadie mejor que Macario Muñoz para ilustrar una fotografía histórica, que entrará en la leyenda sin necesidad de que los años la fosilicen. Todos y cada uno de los personajes que posaron anoche en la imagen que cerró la noche se hicieron hace tiempo acreedores a un asiento perpetuo en el Olimpo deportivo español.
No habrían cabido en el escenario de la gala de AS si hubieran desembarcado con sus copas, sus medallas, sus cientos de títulos. Ángels, Lama y Carreño, que los presentaron uno a uno, se dejaron algún galardón por el camino, pero nosotros no los olvidamos: quedaron para siempre en los libros y las hemerotecas, los llevaremos eternamente en el corazón. Macario Muñoz no sólo es historia del AS. Es, sin temor a equivocarse, carne y parte de un periódico que ha ayudado a ilustrar desde que su primer número salió a la calle, 40 años hace ya de aquello. Todo este tiempo, de la película en blanco y negro a la supermoderna fotografía digital, Macario ha revelado los mejores y peores momentos del deporte español y, a veces, también del internacional. Por eso, al decano de este diario también se le puede considerar, si es que los periodistas somos dignos de alcanzar esa categoría, un mito. La cámara de daguerrotipos que manejó el veterano fotógrafo de AS simboliza el comienzo, pero también el futuro de un diario que se ha caracterizado por buscar la noticia respetando, con toda la pulcritud posible, el pasado de nuestro deporte.
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Unos, gente mítica como Seve Ballesteros, Santana, Iríbar, Haro, Crivillé, Miguel Indurain, Arantxa Sánchez Vicario, Emiliano, Carlos Sainz, Adelardo, Amancio, Butragueño, Carballo y Abel Antón, han sido fundamentales para que escribiéramos, a través de sus gestas, algunas de las páginas más importantes de nuestro deporte.
Otros, como Javier Castillejo, perduran hambrientos aún de más gloria: hace apenas unos días, el Lince de Parla volvió a convertirse en aspirante a un título mundial. Es el Macario Muñoz del boxeo: legendario, pero incombustible.