Premios AS del deporte | La guinda a un gran espectáculo

Manoletina en el Arena

Manolete tocó el acordeón y regaló a la Gala un gran momento

José A. Espina
Jefe de Sección en la Delegación de Andalucía
Jefe de Sección de Diario AS en Andalucía. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Sevilla. Pegando teclazos desde 1998, durante toda una década en Madrid (2000-2010). Sevilla, Betis, Selección española y lo que se ponga por delante. Loco por el fútbol, guarda un poco de esa pasión para su otro deporte favorito, el tenis.
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Los momentos sólo ocupan espacio en el corazón", le dijo a Relaño De la Morena, y por la escalera del escenario bajó un tipo corpulento provisto de acordeón. Los pájaros se tiraron a las escopetas y el Madrid Arena bebió los vientos por Manuel Esteban, ese al que el mundo mundial reconoce hace tiempo en un sobrenombre de torero grande, Manolete. Y con toda la razón: anoche, la Gala de AS pidió para este atlético eterno las dos orejas, y el rabo. Lo suyo, más que música, fue toreo: una manoletina.

Premio honorífico para él, o mejor para ese profesor ruso que cuando era un infante le enseñó a manejar el instrumento de la melancolía como los ángeles manejan el arpa. Aunque a veces nos parezca ilusión: "Hay mucha gente que piensa que esto es playback. Esto es directo y seguimos con Paquito el chocolatero", espantó Manolo a los fantasmas.

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En verdad, el forofo atlético dio con las teclas incluso más de lo que lo suele hacer con esas predicciones nocturnas de El Larguero. Faltaríamos a la verdad si no reconociéramos que tuvo una ayudita del Backstage (qué artistazo no se apoya de vez en cuando en su coro, o en su Playback). Qué enamorado no ha escuchado alguna vez ese sonido pegajoso. "Yo me enamoré en París, mientras escuchaba en el Sena un acordeón", reveló el crack.

Manolete había llegado a la cita hecho un flan, como desvelábamos en la previa, pero logró zafarse de los nervios en el camerino, quizá, gracias a la musa que por fin conoció en persona, su adorada Paulina Rubio. "Paulina me ha pedido que me vaya con ella de gira, pero Relaño no me deja", le aseguró Manolete a De la Morena y el director dio su venia: "Le dejo". Minutos más tarde, Manolo se encargó de presentar a la mexicana, pero seguimos echando de menos las entreñables curvas del acordeonista del Calderón, aquel que saltó al escenario del Madrid Arena con la delicadeza y la seguridad de un bailarín de ballet, salvando las evidentes distancias corporales... ¡Pero qué grande eres, Manolote!

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