Los Premios AS rindieron homenaje a los mejores de 2007
Raúl fue ovacionado por el auditorio. Paulina Rubio hizo vibrar al Madrid Arena. Marc Gasol, de los más reclamados. Manolete fue la otra estrella. Brillante cierre con las viejas glorias

No fue la entrega de los Oscar, ni los acogió el Dorothy Chandler Pavillion, o el Kodak Theatre, que ahora está todo patrocinado. Fue distinto, más nuestro y, sobre todo, más emocionante. Mucho más.
El recinto, el Telefónica Arena de Madrid, estaba flamante. Las azafatas, también. Incluso los compañeros, que ya es mejorar. Una gran alfombra roja conducía a los invitados hasta la entrada de cemento y cristal, donde eran recibidos por el anfitrión, nuestro director, Alfredo Relaño, que vestía traje azul noche y corbata de color rojo euro, la mezcla exacta de magenta y amarillo que identifica nuestro rojo de cabecera. Hasta ese punto se cuidaban los detalles. Hay quien asegura que hubo lluvia porque alguien la pidió, para limpiar la contaminación y ceñir el vestido de Paulina. Pero no está confirmado.
Arantxa Sánchez Vicario fue de las primeras en llegar, tan guapa como últimamente, porque Arantxa ya no gana torneos, pero conquista voluntades. Por el hall de entrada pasaron cientos de personalidades del deporte y de la política, y allí se mezclaron desde Indurain, que llegó junto a Óscar Pereiro, al vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, que se presentó poco después que Mercedes Coghen, consejera delegada del sueño olímpico de la capital. Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, fue de las últimas en aparecer y Marc Gasol resultó de los protagonistas más solicitados por los medios, éxito que igualaron Ángel Nieto y Manolo Santana, pareja de ases. Iríbar, Carlos Sainz, Moyá, Emiliano, Lissavetzky, Alejandro Blanco, Ramón Calderón o Enrique Cerezo. Por no faltar no faltó ni Silvia Tortosa, musa de nuestra adolescencia e incipiente madurez.
El interior lucía imponente. El Madrid Arena, ubicado en una Casa de Campo que busca su lugar en el mundo, es, además de sede de los partidos de Estudiantes y del Masters Series de Madrid, un magnífico lugar para celebrar espectáculos y conciertos. Si el local resultaba perfecto, el escenario era mayúsculo. Un logo enorme y tridimensional, un decorado brillante y, sobre una plataforma reforzada, un pinchadiscos de nombre Señor Lobo. En una de las gradas laterales superiores estaban montados los simuladores que servirían para enfrentar a aficionados contra profesionales.
La Gala comenzó con la irrupción de los presentadores en uno de los palcos del escenario. Ángels Barceló apareció tan atractiva como suele, Manu Carreño tan desenvuelto y Manolo Lama tan vacilón. Después de las introducciones de rigor, un vídeo repasó la historia del deporte español desde que, hace 40 años, Juan Antonio Samaranch pulsó el botón de la rotativa que imprimió el primer número de AS. Vicente Montiel y Rodríguez de la Encina, alma de AS entonces y ahora, presenciaba desde la primera fila de personalidades, intuyo que con bastante emoción. Junto a él, sus hijos y su nieto.
Galardones.
El primer premio de la noche correspondió a la categoría de fútbol. Raúl fue el vencedor, por designación popular (tres meses de votaciones en internet) y por delante del Sevilla, Casillas, Maldini, Kaká y Messi. El morbo fue que el encargado de entregar el premio no era otro que Paco González, director de Carrusel y crítico, cuando toca, del capitán madridista. Lama, que apodó a Raúl como "el que nunca hace nada" y así canta sus infinitos goles, disfrutó del momento. Y Paco lo aceptó con resignado buen humor recitando un padrenuestro raulista muy celebrado por el público.
La aparición de Raúl levantó al auditorio y sus palabras de apoyo al seleccionador y sus deseos de jugar la Eurocopa no dejaron sentarse a nadie. Y el ambiente dio otro salto cuando Raúl admitió que el mejor gol de su vida fue el primero que consiguió con la camiseta del Madrid, el que marcó al Atlético en el Bernabéu. Elegante, agradecido y diplomático hasta donde se puede.
Pereza, grupo atlético que fue portada de AS junto a su mecenas Guti, abrió las actuaciones musicales y arrancó los primeros bailes. Con el ambiente caldeado, Casillas y Agüero también estuvieron presentes con un divertido vídeo en el que demostraron sus dotes como actores, y de la misma manera quisieron participar Felipe Reyes, Álex Mumbrú y Rudy Fernández, acompañados en una pocha cibernética por Gonzalo Miró.
El ritmo era frenético, y cuando no se desplegaban bailarinas sobre el escenario lo hacían muchachos que se subían por las paredes y exaltaban el mundo de las volteretas. Pero los momentos más calientes estaban por llegar, y llegaron pronto.
Para empezar, Paulina Rubio surgió como lo hacen las rubias de las tartas, melena al viento y una minifalda o camisa larga de papel de aluminio, que no está claro el complemento ni el material. Si Paulina canta y no te hace mover al menos un pie es que estás malo de algo. Colate, esposo afortunado, departió antes de la actuación amable y feliz.
Mientras los presentadores recuperaban el aliento y se apresuraban a festejar las tradicionales chicas del AS, Ángels Barceló aprovechó para reivindicar ante Alfredo Relaño otra portada más del gusto de las mujeres: el chico del AS.
El siguiente premio rindió homenaje al mejor deportista de motor de 2007. El asunto estaba claro y así lo ratificó la afición: Fernando Alonso. El padrino en este caso fue José Ramón de la Morena, que presentó a Luis García Abad, representante del bicampeón. El piloto, que disfruta de unas reducidas vacaciones, disculpó su ausencia en un vídeo y agradeció a AS su apoyo en los últimos siete años. No hubo forma de sacarle a García Abad cuál será el próximo equipo de Alonso, pero poco importa porque nosotros correremos donde nos digan.
Sorpresa.
El auditorio volvió a vibrar cuando José Ramón de la Morena presentó a Alfredo Relaño. El director de AS confesó que los ídolos de antes y de ahora le hacen sentirse como un niño, y agradeció la presencia de todos, deportistas, políticos y público en general.
Entonces, De la Morena aseguró que, atendiendo al amor por la música de Relaño, le tenía reservada una sorpresa, algo que satisfaría su gusto por las piezas clásicas y, en especial, su aprecio por el acordeón.
Casi no había terminado de hablar, cuando allí, a lo alto, se presentó Manuel Esteban, nuestro Manolete, vestido con un traje negro y con un acordeón que no le tapaba el pecho, porque su tamaño colosal tiene como objeto acoger a un corazón enorme. Su forma de descender la escalera fue propia de las mejores vicetiples, sicalíptica y con estilo. Ya a nivel del mar, Manolete confesó que el acordeón le ayudó a cortejar a su mujer, años atrás, en París, donde el periodista disfrutaba de la bohemia y de la brisa del Sena. La melodía que salió de su acordeón nos recordó las tardes que nunca pasamos en París, cuando las muchachas que no vimos aseguraban que debajo del asfalto había arena de playa y cuando la única prohibición posible era no prohibir. Ay.
Después, ya conquistados todos, Manolete se marcó la música de El Larguero y el inconfundible pasodoble Paquito el Chocolatero, una pieza que borda especialmente. Los espectadores se dividían entre los estupefactos y los boquiabiertos.
El apagón que siguió no tuvo otra consecuencia que intimamos más y que nos susurramos a oscuras, lo que suele ser estimulante según quien sea tu compañero de asiento.
Paulina volvió a cantar y nos volvimos a retorcer, y después fue el turno del premio Más Deporte, que correspondió al baloncesto español, doble subcampeón de Europa en hombres y mujeres. Marc Gasol, mejor jugador de la Liga ACB, y Laura Camps, del Rivas Futura, recibieron de manos de Carlos Martínez la escultura de Xavier Mascaró. Tanto Marc como Laura estaban arropados por todo el basket nacional.
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Cantó Dover y el premio que cerró la entrega señaló a la última joya del fútbol español: Bojan. El chico nos dejó un mensaje de ilusión y su madre recogió el galardón porque el Barcelona tuvo entrenamiento por la tarde. Michael Robinson ofició de padrino.
Por fin, la Gala rindió homenaje a las viejas glorias del deporte, que fueron desfilando por el escenario: Adelardo, Mariano Haro, Gento, Carlos Sainz, Santana, Nieto... Hasta que se completó de estrellas y miraron al objetivo de Macario Muñoz, el único de los trabajadores de AS que estaba aquel día de hace 40 años, cuando empezó todo.