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El entrenamiento mejora la reserva funcional

La recuperación, proceso clave

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La respuesta del organismo a la carga de entrenamiento es la sobrecompensación, lo que supone un mayor rendimiento.

Desde el punto de vista de la fisiología del rendimiento, el entrenamiento se explica como una constante adaptación del organismo a la carga y se concreta en el principio o fenómeno de la sobrecompensación (o supercompensación). Es un proceso por el cual el deportista recibe un estímulo (carga de entrenamiento o acciones motrices), que momentáneamente le hace disminuir su nivel de forma (estado reversible y transitorio de fatiga, pérdida de rendimiento y disminución de las reservas energéticas). Pero pasado un tiempo de recuperación o regeneración, y siempre que se hayan tomado las pertinentes medidas de descanso, nutrición, fisioterapia, etc..., el estado de forma no sólo se recupera sino que el organismo aumenta sus reservas funcionales, compensando en exceso la pérdida inicial que provocó una determinada carga física o de otra índole. Es decir, que existe un aumento de la capacidad funcional y de rendimiento deportivo, superior al nivel inicial, lo que conocemos como sobrecompensación. Esa es la base por la que se mejoran las prestaciones físicas y funcionales del deportista. Podemos decir que esta respuesta específica del organismo es un mecanismo de defensa ante posibles nuevos estímulos de entrenamiento. Si el estímulo que ha roto la situación de equilibrio inicial (homeostasis) provoca efectos degenerativos (catabólicos), la respuesta será aumentar los procesos regenerativos (anabólicos).

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Teniendo en cuenta que en los procesos de recuperación es donde transcurren los principales fenómenos que llevarán al organismo a niveles superiores de rendimiento, cada vez se hace más evidente la importancia de ésta. Por eso, podemos decir que un deportista se entrena mientras duerme, come, se hidrata, recibe un masaje, realiza sesiones suaves y regenerativas de entrenamiento, etc...

En función del tipo de trabajo realizado, se necesitará más o menos tiempo para que se dé la sobrecompensación positiva. Por ejemplo, ante entrenamientos anaeróbicos alácticos (velocidad de corta duración), entre 5 y 8 horas son suficientes; en cambio, trabajos de resistencia anaeróbica láctica o de fuerza máxima, requieren una recuperación de 2 a 3 días hasta poder realizar otro entrenamiento de las mismas características.

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