Cintas elásticas y fútbol americano
No acabó ante Chakvetadze y es duda para jugar con la belga

Maria Sharapova gana 23 millones de dólares al año, pero su vida en Madrid no difiere mucho de las otras jugadoras. Su entorno es reducido, y discreto. Le acompañan su padre, Yuri Sharapov, al que Manolo Santana llevó a cenar a Casa Lucio el viernes; su entrenador, Michael Joyce; su manager de la poderosa IMG, Max Eisenbud y su fisioterapeuta de confianza, el español Juan Reque. Este año no quiere distracciones. "Hay cientos de peticiones de entrevistas con ella, pero no tiene previsto conceder ninguna", cuentan desde la organización que, a diferencia de 2006, no ha sido requerida "ni para que la llevemos de compras, ni a la peluquería".
Hoy, antes de enfrentarse a Kuznetsova, volverá a realizar una rutina que bien conoce Reque, que este año ha tenido especial trabajo con su hombro: "Se hacen unos ejercicios con cintas elásticas para tonificar el músculo. También realiza lanzamientos con un balón de fútbol americano que le sirven para calentar hombro y brazo, es una costumbre que ha tomado de su técnico, que es americano". Dos horas antes de jugar toca comer pasta, bebidas isotónicas y alguna barrita energética. No tiene problemas de dieta. Por eso, en la semana previa al torneo también atacó el jamón en restaurantes como De María.
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Sharapova no tiene costumbre de vendarse los tobillos. Antes de salir a la pista se conecta a su IPod y escucha, dependiendo de su estado de ánimo, "música relajante como Dave Matthews Band o The Fray. Si necesito más ritmo, hip-hop".
Tras el partido, vuelve Reque: "Diez minutos de bici estática y estiramientos". Ya en la suite del Palace, "tratamiento de dolores y masaje relajante". En Madrid está muy centrada. Este año sólo ha ganado en San Diego. Y ella es la ambición rubia.