Sharapova, en Madrid y en manos de Reque

Su fisio español dice que su hombro "está curado"

Jesús Mínguez
Nació en Guadalajara en 1973. Licenciado en Periodismo por la Complutense. En AS desde el año 2000, es redactor jefe de Más Deporte. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos y unos Paralímpicos, Grand Slams de tenis, Davis, Laureus, candidaturas olímpicas, política, dopaje o grandes combates de boxeo. Le gusta escribir de deporte y también practicarlo.
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Maria Sharapova ya está en Madrid, donde a partir del próximo martes se disputará el Sony Ericsson Championships con las ocho mejores tenistas del año. La rusa, a diferencia del año pasado cuando se dejó ver de compras por la capital, llegó discretamente pasadas las 9:00 de la mañana en un vuelo regular procedente de Los Ángeles. No se entrenó y permaneció en el Hotel Palace, donde se ejercitó en el gimnasio acompañada de su entrenador, Michael Joyce. Allí la vio ayer Juan Reque, el fisioterapeuta que la trata desde hace cuatro años. Este español pasa por ser uno de los hombres más envidiados del planeta, uno de los pocos que está en el reducido círculo de la siberiana, aunque para él sólo es una cuestión de trabajo.

Reque, que tiene una clínica en la calle Príncipe de Vergara y trabajó para la ATP cinco años, asiste a Maria en los Grand Slam y en Madrid se dedicará exclusivamente a ella. "Su lesión de hombro está curada", confirma. Sharapova ha pasado un mal año con esa articulación, que le obligó a parar después del US Open durante todo el mes de septiembre para volver en octubre, pero sólo pudo jugar en Moscú donde cayó en primera ronda.

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"Se está haciendo mayor", bromea su fisio para recordar que "los jugadores llegan a una edad en la que comienzan a lesionar más fácilmente". La reina del glamour tiene sólo 20 años, pero ya ha sido campeona en Wimbledon y el US Open. Este está siendo su peor año (sólo ha ganó en San Diego) por problemas físicos y el Masters femenino podría resarcirle de una campaña por debajo de sus expectativas. Por eso ha llegado la primera

Reque, pues, tendrá que mimarla en Madrid: "Mi misión es tenerla a punto, prevenir lesiones y realizar rutinas de calentamiento y masajes". Eso se traduce en "media hora de trabajo por la mañana, otra media a medio día y una hora por la tarde" con una jugadora a la que define como "funcionalmente muy fuerte pero que al ser tan alta (1,88 m) es menos ágil". Entre sus manos tiene una joya.

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