Nalbandián destroza a un Nadal desconocido
Feliciano López bombardeó a Federer, pero el suizo salió vivo


David Nalbandián tenía un plan. Y ni el apoyo del público de Madrid entregado a su ídolo pudo evitar el descalabro. Otra vez, como el año pasado, la ambición de Rafa Nadal encontraba su frontera en los cuartos de final. El sueño volvía a romperse. Si en 2006 acabó con él un insolente Tomas Berdych, ayer le arrolló el argentino (6-1 y 6-2), al que no le pudo la presión de la grada.
"Si en una superficie puedo ganar a Rafa Nadal, es en esta", advirtió convencido el argentino, que cargó su cañón, dejó que el español se llevara el primer juego y, a partir de ahí, encadenó nueve seguidos. Una sangría tremenda, una hemorragia tan aguda que se tradujo en el 6-1 del primer set y que le llevó hasta el 3-1 en el segundo. Poco había que hacer ante las bolas anguladas de Nalbandián, que en medio del estupor del público llevaba al elegido de lado a lado en una pista en la que no puede arrastrarse como en la tierra.
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El cordobés servía por encima de los 200 km/h, Nadal a muchos menos. Los golpes del argentino restallaban duros, las bolas pesaban y el número dos del mundo le dejaba las suyas a media pista, mucho más ligeras. Invitando al argentino de origen armenio a sumar y sumar. La primera vez que Rafa intentó meterse en la red para romper la dinámica, un golpe cruzado le perforó otro ángulo. Sin una sola bola de break, siempre se mascó la derrota, que se certificó en el tercer punto de partido (uno de ellos entregado por Nadal fallando un smash increíble) tras una hora y once minutos. Pocas derrotas tan expeditivas se le recuerdan al español, que dejó al Madrid Arena con la única esperanza de que Feliciano López lograra el imposible.
Feli, al que Albert Costa le ha marcado a fuego que en estas pistas debe zumbar con su saque y volear, salió valiente, dispuesto a dar batalla porque en el US Open arrebató a Mr. Infalible un set y se convenció de que podía hacerle daño. Sirvió como un animal, incluso a 230 km/h (11 aces) y consiguió conducirle a la muerte súbita en la primera manga, pero el número uno sólo ha perdido 8 de las 28 que ha jugado este año. Ahí es un maestro. En todo es un maestro. Y sin hacer ruido, sin que su revés flaqueara, logró un break (5-4) en cuanto el toledado se despistó. "Iba al límite y él te va minando, porque ves que no le haces daño", resumió. Djokovic (que aguantó a Ancic) tiene ya sólo a Nalbandián por delante y advierte: "Federer no es invencible. Es humano". Aquí, quizá lo sea ya sólo para él.