Marion Jones: la reina es ahora Juanita Calamidad
Entre 1997 y 2002, Marion Jones sólo perdió una carrera de 100 metros, ganó cinco medallas en los Juegos Olímpicos de Sydney y fue un ciclón en tres Mundiales de Atletismo: Atenas, Sevilla y Edmonton. Hoy, el viento del dopaje ha barrido a aquel ciclón... y a todo su entorno.


Habrá que pedir perdón al maestro Bob Dylan, pero uno no puede resistirse: Marion Jones llamó a las puertas del cielo, como el boxeador Rubin Hurricane Carter: Knockin' The Heaven' s Door.
Y las puertas del cielo escupieron a la chica, ex reina que, perdón de nuevo maestro Dylan, ahora ya es Like a Rolling Stone: como un canto rodado que da tumbos, la princesa en harapos de la majestuosa canción que la letra de Dylan describe tirada por las calles, Like a Rolling Stone: "Harás mejor en quitarte en tu anillo de diamantes, mejor que lo empeñes, cariño (...), ya no tienes secretos que ocultar, tú que vivías tan divertida, ¿cómo te sientes...?" Dylan lo escribió antes de que naciera Marion.
La caída de Marion Jones se ha producido con la violencia de una de sus entradas en meta, como aquella célebre de la final de 100 metros en Sydney. En la caída, la ex reina, María Antonieta del atletismo, ha arrastrado a parejas: C. J. Hunter, Tim Montgomery. Entrenadores: Trevor Graham, Steve Riddick, Charlie Francis. A su agente, Charley Wells. Y, venganza del destino, al Dr. Balco, Victor Conte, el brujo hechicero de la Bahía de San Francisco. Ellos, tanto tiempo a la sombra de las hazañas de la reina, se reparten ahora cárcel, multas, vetos, o, como mínimo, el descrédito más feroz en el país que peor soporta a los perdedores.
Y Conte advierte: "No tiene sentido devolver a otras todas esas medallas que Marion ha ganado... todas las demás que competían contra ella en esas competiciones iban también cargadas".
La caída.
Noticias relacionadas
En el apogeo, en los años en torno a Sydney, la tarifa de aparición de Jones en las grandes reuniones europeas se situaba en 100.000 dólares: 60.000 euros de hoy o diez millones de las antiguas pesetas. En 2000-01, embolsó tres millones de euros en premios. El contrato de Nike, que la vendía como La Novia de América, era de dos millones de dólares anuales. Se rescindió en 2005, cuando la sombra de la sospecha ya marcaba a Jones. Nada queda hoy. Marion vació sus cuentas para pagar abogados. Se quedó sin ingresos. Confesó ante la amenaza de ir a la cárcel. Vendió su casa de North Carolina, por 1,2 millones de dólares. Hoy vive en Austin, Texas, junto al velocista Obadele Thompson (9.69 en 100 lisos en 1996 con 5,3 metros de viento a favor), padre de su segundo hijo.
"Preferiría que la medalla olímpica de Jones que correspondería a Thánou (100 metros en Sydney) quede desierta antes que dársela a la griega", dice Lord Sebastian Coe. "¿Alguien le va a reclamar las medallas?", escribe Carlos Toro, uno de los grandes especialistas olímpicos españoles. Responde él mismo: "Quizás deberíamos hacerlo nosotros, los testigos y narradores de todas; los que fuimos engañados y engañamos a la gente con nuestras crónicas deslumbradas. Ellas, como las medallas, acabaron siendo falsas y olvidables". Punto (y) final.