"Conmigo, el tenis llegó a la gente más sencilla"
Gustavo Kuerten (Florianópolis, Brasil, 10-9-1976) es el Pelé del tenis. Ganó tres veces en París, como Nadal, y fue número uno. Graves lesiones de cadera le macharon, pero no quiere irse. Ayer jugó el dobles con Moyá y perdieron.


¿Por qué seguir si usted ya ha ganado más cosas de lo que otros podrían soñar?
Me gusta mucho jugar. En diez años ya no podré hacerlo y tengo que aprovechar cada oportunidad.
¿El mejor Kuerten en tierra cómo estaría ahora en un enfrentamiento con Nadal?
Sería deslumbrante, bastante motivante para mí, pero no veo muy realista en estos momentos volver a llegar a mi mejor nivel. Quizá el próximo año... Mi idea es jugar algunos torneos individuales y jugar a gran nivel. Pero llevo intentándolo muchos años y aún no lo he logrado. No creo que pueda llegar a estar como antes, pero quiero ser competitivo y elegir torneos que me gusten.
Ayer había 200 o 300 personas en la pista que estaban en un partido de dobles para verle a usted. ¿Eso qué le hace sentir?
También me pasó jugando el US Open en dobles. El juego me ha dado mucho y poder ofrecer satisfacciones a las personas es importante. Voy a tratar de retribuirles, de atraer más gente.
¿Qué ha sido lo más frustrante en este tiempo?
Lo que más cambió para mí es que siempre he buscado unos objetivos y los he logrado, me sentía limitado por las lesiones. Estuve confuso, sin saber cómo podría salir. Pero también es una experiencia a la que he conseguido adaptarme. Creo que tengo inteligencia para saber que debo asumir la realidad. Frustrarme no me ayudaría. No ser competitivo sí que me incomoda. Jugando dobles me siento más confortable y feliz.
¿Y con qué ha llenado su tiempo durante la lesión?
Estoy muy ilusionado con mi Fundación, es el gran desafío de mi vida. Dentro de algunos años van a pasar muchas más cosas de las que he vivido en el tenis. Me tengo que preparar para ese desafío, hacer de mi Fundación algo productivo para Brasil. Quiero desarrollar proyectos de educación, de deporte, con las personas deficientes. Eso me da un horizonte vital.
(El padre de Kuerten murió cuando él era joven y su hermano Guilherme sufre una discapacidad psíquica y eso le marcó).
¿Eso es lo más importante, saber que hay algo más?
Sí, lo he comenzado a sentir ahora porque antes mi carrera era la principal prioridad. Esto es más importante. Creo que no podré jugar más de dos o tres años, pero aún siento que tengo un gran valor en el circuito.
Siempre le quedará París
Sí (se ríe). No esperaba conquistar tantas cosas. Lo que me pasó fue muy lindo. Supe aprovecharlo y eso irá conmigo siempre.
Cuando entregó este año la Copa en París a Nadal, ¿pensaba que le estaban jubilando?
No, no. Fue todo muy natural y bello. Además del reconocimiento, Nadal y Federer me dieron la sensación de que eran dos jugadores muy por encima del nivel de los mejores. Valió la pena.
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A usted le preocupan mucho las causas sociales. ¿Cómo ve el negocio del circuito, el despilfarro, el glamour?
El tenis es un deporte muy atrayente. Y eso hace que los jugadores se sientan a veces celestiales, un nivel por encima del resto. Hay un lado positivo: los grandes empresarios y fortunas se aficionan. Pero los jugadores quedan alejados de las clases sencillas. Pero ha sido así desde que empezó, se ha asociado siempre a las causas más altas. Conmigo, las personas sencillas se acercaron más al tenis. Pero no creo que vayamos a perder la esencia de este deporte, que es el más complejo.