"No me gusta que la final se dispute a tres sets"
Manolo Santana (Madrid, 1938) despliega estos días una gran actividad. Nadie diría que el gran embajador del tenis español y director del Masters de Madrid estuviera a un paso de los 70 años. Desde su posición directiva se congratula del gran momento de un tenis que él nos descubrió.


Hasta ahora no se ha repetido vencedor. ¿Prefiere que repitan ya Nadal o Federer?
Lo que me gustaría es que la final fuera Nadal-Federer, lo que quiere cualquier director de torneo. Pero hay otro jugador al que la gente tiene muchas ganas de ver, Djokovic, que se perfila como otro campeón.
En Madrid suelen haber importantes caídas de cartel por lesiones, como las anunciadas ayer de Roddick y Hewitt. ¿Hay que recortar el calendario?
Es bueno que los jugadores apoyen a los torneos de final de temporada y que estén aquí los 20 primeros del mundo es vital para Madrid, que por otro lado ya es un torneo consolidado y de prestigio. Las fechas ya sabemos todos que están muy apretadas, pero ellos ya se han concienciado de que merece la pena llegar frescos.
¿A Nadal le puede pasar factura la ansiedad, el estar casi mes y medio sin jugar?
Él y su equipo técnico han debido sopesar muy bien la sobrecarga de torneos que sufría. Ahora, las ganas que tendrá de jugar y su espíritu serán muy positivos para el torneo.
¿Qué ve en Djokovic?
Por su forma de jugar parece que la cosa no va con él. Alterna golpes espectaculares con errores increíbles. Por su carácter, puede ser querido y odiado. Veremos qué pasa con él en Madrid, porque hay gente a la que le ha hecho gracia la imitación que hizo de Nadal en Nueva York y otros a los que no, pero va con su personalidad.
Federer ejerció un dominio absoluto en la edición de 2006. ¿Qué le sugiere cuando está en estado de gracia?
Su forma de jugar es increíble. En los torneos, en primeras y segundas rondas, siempre ha tenido 7-6, 7-5 o ha perdido algún set, pero cuando está en cuartos o en semifinales se transforma en ese gran campeón que no falla una bola. El único contra el que no se encuentra a gusto es frente a Nadal. Le inquieta tanto que este año, cuando ganó Wimbledon, parecía su primer grande y ya llevaba cuatro. Rafa le pone mucha presión.
Nadal está bien en todas las superficies; Ferrer y Robredo ganan en pista rápida; Moyá parece vivir una segunda juventud ¿Está el tenis español en su mejor momento?
Sí, sin ninguna duda. Es increíble que en un país pequeño haya tan buenos jugadores.
Lo que anima el cotarro es la lucha por estar en el Masters de Shanghai. ¿Cómo lo ve?
Ferrer y Robredo saben que tienen que arañar puntos como sea. David no ha estado nunca en esa cita y él es un guerrero, me encanta cómo juega y sería un premio a su trabajo.
Usted que ha vivido épocas más puristas, ¿cómo analiza que mucha gente acuda más atraída por dejarse ver en el palco VIP y cenar estupendamente que por el tenis?
Evidentemente, en este torneo la parte social es muy fuerte. Es el acompañamiento que tienen los grandes acontecimientos como Roland Garros o el US Open. Este evento lo ha acogido y asimilado ya la afición tenística y los que vienen por la parte social también han contribuido a hacerlo grande. No voy a negar que es un aspecto que cuidamos mucho. Esto es ya algo más que deporte.
¿Le desagradó la actitud del público hacia Tomas Berdych después de ganar a Nadal?
No. Aunque la verdad es que me preocupé un poco. Fue provocado por la inmadurez del jugador. Cuando ganas, ganas, pero no es necesario hacer ningún gesto. La gente no se lo perdonó. En Buenos Aires o Viena pasa inadvertido, pero aquí Somos muy especiales.
Un tema que está ensuciando el tenis son los presuntos amaños de partidos. Usted es ya perro viejo. ¿Estas cosas pasan?
Cuando alguien se atreve a hablar como Andy Murray, con su posición en el ranking, piensas que algo puede haber, pero también hay que tener pruebas. Si eso existe, la ATP debe sanearlo; porque dañaría mucho al deporte. Como decimos en España, "cuando el río suena".
¿Qué le ha dejado un recuerdo imborrable?
La final Nadal-Ljubicic. Por eso, no me gusta la decisión de la ATP de jugar la final a tres sets en vez de a cinco. Vamos a intentar por todos los medios que en el combinado de 2009 podamos retornar a los cinco sets. Si no, en cincuenta minutos puede quedar liquidado el espectáculo.
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¿Le piden muchas entradas? ¿Ha dicho a muchos que no?
Ufffff. A un montón. Además, es algo intrínseco a nuestro carácter. Las pedimos a última hora y no se puede levantar a un señor de su asiento. Pero sería mucho peor que tuviera que pedirles que vinieran veinte para rellenar, ja, ja.