Holyfield, ante el 'Imperio del Este' con casi 45 años
Pelea por el Mundial de los pesados contra Ibragimov en Moscú


Evander Holyfield, un púgil que debería estar más a las puertas del Salón de la Fama del Boxeo de Canastota (EE UU) que de saltar al ring, intentará de nuevo convertirse en campeón del mundo. Será este sábado en territorio enemigo, el Palacio de Hielo Khodynka de Moscú, donde intentará arrebatar el cinturón de la Organización Mundial de Boxeo al ruso Sultan Ibragimov. En realidad, el combate programado hace tiempo enfrentaba al campeón del Consejo Mundial, Oleg Maskaev, con Ibragimov, pero el primero se ha visto obligado a parar unos meses debido a una hernia discal y los promotores decidieron ofrecer a Holyfield la posibilidad de volver a ser rey del boxeo.
Varias circunstancias hacen del combate algo excepcional. En primer lugar, la edad de The Real Deal: seis días después del combate cumplirá 45 años. Si consigue proclamarse campeón, será el segundo más veterano de la historia por detrás del dinosaurio George Foreman, que envió a la lona a Michael Moorer en 1994 con 45 años y 10 meses.
En segundo lugar, la pelea se presenta como una oportunidad de restañar el herido orgullo yanqui, porque los cuatro campeones actuales provienen de países del Este.
Tercer aliciente. Holyfield puede entrar en los libros de oro convirtiéndose en el único púgil de la historia en consquistar cinco mundiales del peso máximo. Y no ha peleado con cualquieras, porque tiene victorias frente a James Buster Douglas, George Foreman o Mike Tyson, que en uno de los combates le llegó a arrancar de un mordisco parte de la oreja.
Noticias relacionadas
Cuarto punto de atención. El ex campeón está ante una segunda oportunidad un tanto forzada. Se retiró en 2004 tras encadenar tres derrotas (una por año) frente a Chris Byrd, James Toney y Larry Donald. Su carrera parecía acabada, pero sorpresivamente decidió volver con 43 años, en 2006, contra la opinión de los médicos y de la Comisión Atlética de Nueva York, que le había retirado la licencia después de que Donald le diera una seria paliza en su última comparecencia. El estado de Texas, tras pasar un exhaustivo reconocimiento médico, le dio el OK. "Quiero retirarme como campeón del mundo", avisó entonces. Desde aquella advertencia ha participado en cuatro veladas. De menos a más, todas con victorias; la última en junio contra un rival más serio, Lou Savarese, que se presentaba con 46 victorias y 38 KO's.
Holyfield, que confía tanto en sus puños como en La Biblia, dice estar preparado: "Es el primer paso en mi búsqueda de convertirme en campeón mundial indiscutido de los pesados. Estoy contento de que Ibragimov haya aceptado pelear conmigo", explicó el americano, que llegó el pasado lunes a Moscú con todo su equipo para preparar la crucial pelea que en EE UU se ofrederá en PPV. "Me desagrada no poder unificar los títulos frente a Chagaev, pero pelear con una leyenda como Holyfield es incluso mejor", valora Ibragimov. Exacto. Tendrá frente a él a una leyenda viva. Tan viva que se atreve a luchar contra el Imperio del Este.