Boxeo | Nino Benvenuti

La Copa Val Barker para el heredero de Ray Sugar

En Roma, en 1960, Nino fue más valorado que Ali

Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Una de las cosas que más hermosean la vida de Nino Benvenuti es cierto encuentro personal en Nueva York con Ray Sugar Robinson. El llamado Apóstol Negro, Robinson, probablemente el estilista de más clase que se ha encerrado entre doce cuerdas, contó a Benvenuti cómo se reconocía en él. "Nosotros dos tenemos un regalo de Dios: hacemos boxeo a base de la clase y de cualidades genéticas", dijo a Nino aquel fenómeno que en vida se llamó Walker Smith Jr. "Toda mi vida recordaré ese encuentro", añora hoy Benvenuti.

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En efecto, si algo caracteriza la carrera de Nino Benvenuti (90 combates, 82 triunfos con 35 por KO, siete derrotas y un nulo) es la extrema facilidad genética de uno que parecía predestinado: en 1960, en los Juegos Olímpicos de Roma, el istrio firmó la medalla de oro de los pesos welter al batir en la final al soviético Yuri Radonyak. "Mejor todavía que la medalla de oro, en los Juegos recibí la Copa Val Barker, como mejor boxeador del torneo olímpico, por rendimiento conjunto en los cinco combates. Eso quiere decir algo, teniendo en cuenta que el campeón de aquellos Juegos en el peso semipesado era Muhammad Ali, entonces Cassius Clay. Eso le da más mérito a ese trofeo", recuerda Nino.

La carrera de Benvenuti avanzó entre combates memorables marcados por la combinación de su juego de piernas, torso y la célebre Derecha Asesina, la Destra Assassina, que al fin tuvo que rendirse ante la furia indomable del indio santafecino Carlos Monzón. Cuando cayó la toalla ante Monzón, en mayo de 1971, ahí bajó el telón en la carrera de Benvenuti.

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