Ciclismo | Vuelta a España

Don Luis de Ávila

Ganó Luis Pérez y Carlos Sastre desbancó a Efimkin del podio

<b>ADOQUÍN Y MURALLAS. </b>Parte del grupo de los favoritos (Antón, Evans, Menchov, Karpets y Samuel) fuerzan la máquina en el segundo paso por el adoquín de Ávila.
Actualizado a

Por la mañana anunció su retirada del ciclismo y por la tarde ganó la etapa. Eso es bonito. Y torero. Luis Pérez merecía un adiós así. Porque Luis Pérez merece el Oscar al mejor actor secundario, o sería mejor decir el Goya, ya que sus actuaciones más sobresalientes se han rodado en España. Desde hace muchos años y muchas Vueltas, Luis Pérez era el que estaba junto a los favoritos. Así se le podía reconocer. En las subidas y en las bajadas; en la meta. Siempre rondando los diez primeros de la general, esos puestos con honor pero sin recompensa.

Ignoro por qué no dio nunca el paso que le hubiera convertido en aspirante. Tiene clase y fondo. Pero tal vez no pudo, o tal vez otros pudieron más. Lo importante es que Luis Pérez supo reclamar su importancia desde el lugar de los tenientes en las guerras. Y ha sido el mejor en lo suyo: testigo, actor, aliado. Ciclista. Si despejas las estrellas que ciegan y los corredores que no lucen, te queda él, Luis Pérez.

Por eso nos alegró tanto la victoria del único ciclista no andaluz del equipo Andalucía. Luis Pérez, cartógrafo de Navacerrada y nacido en Torrelaguna (su hermana fue novia del fallecido Antonio Martín), logró su segunda victoria en la Vuelta (antes venció en 2003, en Cangas de Onís) y lo hizo con un ataque en el primer paso por la subida adoquinada que conduce a Ávila. Faltaban once kilómetros y parecía demasiado pronto, pero no lo fue. En el grupo de escapados se desesperaron varios ciclistas que se consideraban favoritos para ganar la etapa (Samuel, Sastre, Pellizotti), pero no hubo acuerdo para cazar. Intuyo que Don Luis de Ávila sabía que pasaría eso.

Sin embargo, la etapa no fue magnífica sólo por la victoria de un veterano. Resultó formidable porque Carlos Sastre es un corredor formidable. Cuando todos pensaban que la carrera estaba moribunda (incluso los interesados), Sastre dio un golpe de autoridad y valor. Lo preparó como el Desembarco de Normandía, con la enjundia de los asaltos que importan. Mandó compañeros por delante, sincronizó los relojes y esperó el momento. Ya. En las rampas del puerto de Mijares (1ª categoría) lanzó un ataque largo, más suicida que violento. Pasada la treintena hay que citar así, profundo.

La víctima.

Noticias relacionadas

Le siguieron casi todos los favoritos, casi. Porque Efimkin, segundo clasificado hasta ayer, no pudo disimular más. Sastre debió pensar que si aquella debía ser la víctima, pues adelante. No creo que buscara tanto un ruso, como que buscara algo. Un acto de honor. Soy Sastre, el que nunca falla. Y allí se plantó, con tres compañeros (Sorensen, Vandevelde y Gustov) en cabeza de carrera. Samuel tenía a Igor; Menchov y Evans no tenían a nadie. Como Luis Pérez y otros siete.

Por el alto de Mijares, Efimkin perdía un minuto. En el descenso, ayudado por su equipo, la diferencia se redujo a 31 segundos. No volvería a estar tan cerca. Podían más los CSC que los Caisse d'Epargne, que como en el Tour 2006 (Landis), volvían a fracasar en la persecución. Finalmente, Efimkin perdió 3:07 en la meta de Ávila. Si la víctima de Sastre hubiera sido Menchov ahora estaríamos comparando su hazaña a la de Perico con Millar o Hinault en Serranillos. Pese a todo, gloria a los valientes, a los que no se rinden, a los que hoy, en Abantos, lo volverán a intentar.

Te recomendamos en Polideportivo