Voleibol | España 3 - Rusia 2

España conquista su primer título europeo

Se impuso a Rusia por 3-2 en el mejor partido de su historia

<b>ORO EN MOSCÚ. </b>La Selección española celebrando por todo lo alto la conquista del oro en Moscú. Su primer gran éxito.
Enrique Ojeda
Actualizado a

Campeones de Europa. Contra todos los pronósticos. En Moscú, frente a las torres humanas rusas, ante los 15.000 aficionados locales, contra seis árbitros, dos imparciales y cuatro, los líneas, locales. Contra todo. Así fue como España escribió ayer la más bonita de su historia en un deporte en el que hasta ahora éramos de segunda fila: ni un título, ni una medalla. Nada. Sólo de la Liga Europea de este verano se podía presumir, competición menor porque los grandes de Europa están enfrascados en las mismas fechas en la Liga Mundial.

Pero ayer España jugó como los ángeles. Hizo el partido que tantas generaciones de jugadores, entrenadores, directivos y aficionados habían soñado como un imposible. En un país es que los más altos acaban en el baloncesto, medirse a las potencias mundiales siempre es hacerlo en inferioridad. Pero esta vez la Selección fue un reloj, funcionó en recepción, y eso permitió que Miguel Ángel Falasca hiciese el partido de su vida. Repartió juego, buscó las cortas de los centrales, el desplazamiento rápido para De la Fuente y Rodríguez, y para su hermano Guillermo Falasca en el opuesto.

Fue un partido redondo que en condiciones normales tendría que haber acabado con un concluyente 3-0. Pero la fiesta era de los rusos, y los españoles sólo estaban llamados a ser los invitados. Por eso se cedió el segundo set, cuando el árbitro principal le birló cuatro puntos a España para regalarlos al rival (una nula, una fuera convertida en dentro, un saque malo y una tarjeta amarilla producto de esas decisiones). Y lo mismo ocurrió en el tercer set, y en el cuarto.

Forzó el quinto.

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Pero una España tocada por los ángeles no podía perder. Hubiese sido injusto. Cuando estaba en la UVI en el cuarto set salió la garra de Quique de la Fuente, de Israel Rodríguez, de Moltó. Y una mala noticia, la lesión de Quique en los últimos puntos, y ocasión para Pascual de participar en esta final. Salía casi vencido, pero España dio la vuelta al marcador. Ganó la manga, forzó el quinto.

Y en el definitivo había muchas cosas que decir. Por ejemplo, tomarse la revancha del Europeo de hace dos años, cuando los rusos eliminaron a los nuestros en ese quinto juego; por ejemplo, derribar a las torres locales como si fuesen castillos de arena. Y así se hizo. Punto a punto. Concentrados, sin regalar nada, bien dirigidos en la pista, sin errores, España agredió los puntos flacos rusos, logró cinco puntos de renta y, aunque los de casa, remontaron se quedaron con la miel en los labios. Un bloqueo de García Torres con Pascual le dio el punto a España, el 16-14. La victoria, el oro, entrar en la historia. Y me alegro por todos, y en especial por el abuelo Rafa, 37 años, que sin estar en su mejor momento, participó en el punto decisivo. Se lo merece por todo lo que ha dado a este deporte.

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