Tenis | US Open

Ferrer llega por primera vez a semis en un grande

Charly Moyá jugó anoche con Djokovic para ser su rival

<b>VICTORIOSO. </b>David Ferrer celebra su pase a semifinales tras ganar al argentino Chela.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Nueva York, New York City, Gotham, la jungla de asfalto, adora a los luchadores. Los que, como los bomberos y policías sacrificados en las Torres Gemelas se conocen como "los mejores y más valientes", "the finest and the bravest", en esta ciudad salvaje. En el US Open, la ciudad salvaje ha encontrado otro combatiente al que adorar: David Ferrer, el guerrero valenciano de Xàbia. Desde anoche, semifinalista del gran torneo abierto de EE UU.

El domingo, el combate eterno de Ferrer ante David Nalbandian le llevó a salir del hoyo de un match point. El martes, Nadal, gladiador de gladiadores, tuvo que rendirse ante el guerrero valenciano. Ayer, Ferrer enterró los restos de Chela, y en la cocida Arthur Ashe se hizo digno de un poema de Kavafis, rumbo a Itaca: "Bon viatge als guerrers que al seu poble son fidels". Buen viaje a los guerreros que a su pueblo son fieles.

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A los 25 años, el viaje de Ferrer, que sigue una disciplina espartana de entrenamiento a las órdenes de Javier Piles, otro fanático del fitness (Piles corre maratones) ha sido todo menos fácil. David ha sacado triunfos y contratos al mismo tiempo que se esculpía unos gemelos explosivos. Juega al tenis con desgarrada naturalidad suicida, la misma con que los bomberos de Nueva York subieron a las Torres Gemelas.

Ante Nalbandian, Nadal y Chela, Ferrer se alzó como una pared o un muro móvil. Nada se puede hacer contra una máquina de restar, correr y devolver bolas envenenadas. "En el segundo set sentía cómo David se me iba viniendo encima", dijo Nadal en su madrugada triste del martes. Esa misma sensación tuvo Chela, que se estrelló contra la pared valenciana durante dos horas y cuatro minutos, antes de capitular: 6-2, 6-3, 7-5. Ferrer remató con un ace de segundo saque, y espera en semifinales al ganador del Moyá-Djokovic. Si fuese Moyá, España ya tendría un finalista en el Open. En semifinales ya hay una pared: el guerrero de Xàbia.

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