Logroño para mí es especial
Chava Jiménez y yo, cuando tenía 22 años, fuimos primero y segundo en la Vuelta a La Rioja del 1997.

Después de la bonita etapa de ayer, la Vuelta llega hoy a Logroño, un lugar especial para mí. Siempre que la Vuelta llega a tierras riojanas me viene al recuerdo mi gran amigo el difunto Chava Jiménez. En la Vuelta a la Rioja del año 1997 Chava y yo, cuando estábamos en Banesto, firmamos una de las mejores actuaciones ciclistas de nuestras vidas. Él ganó una etapa y la general y yo fui segundo cuando tenía tan sólo 22 años. Recuerdo que repartimos los premios y que cuando acabamos la carrera me regaló un maillot y una foto que rememoraba aquel bonito momento.
Hoy volveré diez años después al mismo hotel donde Chava y yo disfrutamos de tan buenos momentos. Me invaden un montón de sensaciones. Por un lado, me da pena que Chava ya no esté aquí entre nosotros, pero también tengo la alegría de tener un recuerdo agradable de él en un lugar así.
Como imaginaréis, ésta no es para mí una etapa cualquiera. Es todo lo contrario. La Rioja para mí es un sitio importante en mi vida porque me recuerda a uno de los mejores amigos que he tenido nunca y a mis inicios como ciclista profesional.
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En el plano, meramente deportivo, creo que la etapa de hoy es propicia para que llegue una escapada de muchos hombres. No creo que el pelotón pueda controlar a mucha gente después del desgaste que hizo ayer en el puerto de La Palombera. Pero si la escapada es de poca gente, los sprinters tendrán de nuevo protagonismo. Óscar Freire podría repetir, aunque también estarán Boonen, Bennati y, sobre todo los Milram, con Petacchi que aún no ha ganado.
Pero quien gane mañana, para mí es lo menos importante. Yo me quedo con el recuerdo de aquella Vuelta a La Rioja de 1997 y de mi gran amigo Chava. Nunca habrá nadie como él.