Histórico: dos españoles en cuartos por primera vez
Moyá, que ganó a Gulbis, pasó antes que Nadal o Ferrer


Son las 15:25 horas en la inmensa pista Arthur Ashe, corazón del National Tennis Center, Flushing Meadows, cuando, en el calor espeso de Nueva York, Carlos Moyá se hinca de rodillas. Charly ("me siento feliz como un veinteañero", dirá de inmediato), se ha metido en el túnel del tiempo, y regresa a 1998, el año en que fue semifinalista aquí mismo, en Nueva York.
Además, Moyá, limpia, fija y da esplendor a ese túnel del tiempo. Con él en cuartos del US Open, más el ganador del Nadal-Ferrer (jugaron esta madrugada), España firma una tarjeta histórica: primera vez con dos cuartofinalistas españoles en el Open que preside la estatua del gran Arthur Ashe, bajo este lema: "From what we get, we can make a living. What we give, however, makes a life". "De lo que conseguimos, nos buscamos la vida. Pero lo que damos es lo que llena la vida".
Esta vez, en la NBA del tenis, a Moyá no le tocó dar, sino conseguir: ganar. Bastantes veces le ha tocado dar. Es un inesperado desafío al tiempo de Charly Moyá, armado de la rara facilidad técnica y la clase atlética natural. Biomecánicamente, su derecha invertida es la mejor del circuito. La monta sobre un físico biselado. Todo junto debería haber arrojado un palmarés asombroso de no ser por alguna lesión importante y ciertas dudas metafísicas.
En el reto victorioso contra Gulbis, el niño letón que acribilló a Robredo en la ronda anterior, Moyá unió un microcosmos: sus 31 años recién cumplidos contra los 19 justitos de Gulbis. Dos sets brillantes, primero y segundo, sacando, cortando bolas, y enganchando a Gulbis (64 errores no forzados) en tretas de veterano. En la muerte súbita del tercer set, Charly se vio visitado por su vieja amiga, la duda: servía con 5-4 para sentenciar y no ganó un punto más en esa muerte súbita. Pero en el décimo juego de la cuarta manga, Moyá cargó con todo contra Gulbis y remató con una delicada segunda volea en la red: a pecho descubierto.
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