Carlos Moyá, en octavos: "Estoy hecho un chaval"
Derrotó a Kohlschreiber, pero Robredo no pasó


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Carlos Moyá, veterano en mil batallas, ex número uno del mundo, jugador con un látigo en la derecha, enamoró al público de la Louis Armstrong ante el alemán Philipp Kohlschreiber en cuatro horas de un partido que se resolvió por 4-6, 7-5, 7-6 (7/5), 4-6 y 6-4 y selló su pase a octavos de final. "Estoy hecho un chaval. Así me siento rodeado de jóvenes. Para mí es muy importante, con 31 años, haber podido aguantar un partido tan largo contra un rival nueve años menor", analizó Moyá tras un choque que le dejó una torcedura en un tobillo.
Su victoria significaba que cuatro españoles estaban en octavos de final, un hecho sin precedentes en el torneo neoyorquino (anoche Feliciano buscó ante el intratable Federer el pase a cuartos). Podrían haber sido cinco si Tommy Robredo no hubiera fallado. Pero lo hizo ante un jugador clasificado en el puesto 88 del ránking y que debuta en Nueva York, Ernest Gulbis. El letón de 19 años le dejó tan perplejo (6-1, 6-3 y 6-2) que el gerundense sólo pudo dejar una frase inquietante: "Si juega así, lo siento por Carlos Moyá". Menos mal que Charly sabe cómo tratar a los chavales.