Wariner fue mejor que Johnson hasta el 200
La fortaleza de Michael en la segunda mitad, clave


Los Estudios Biomecánicos de la IAAF en la final de 400 deparan sorpresas avaladas por datos informáticos. En el 200 Jeremy Wariner (20.92) pasó tercero, LaShawn Merritt (20.88) iba primero y Angelo Taylor tercero (20.90). Todos esos tiempos eran mejores que cualquier otro en los pasos de los récords del mundo de Michael Johnson, Butch Reynolds y Lee Evans. En Sevilla 1999, Johnson marcó 21.12 en el 200, rumbo a 43.18, récord vigente. En 1988, en Zúrich, Reynolds pasó en 21.22, hasta los 43.29 que, aún hoy, suponen la segunda marca de todos los tiempos. En 1968, en los Juegos de México, Evans pasó por media carrera en 21.52, selló el último 200 en 22.5 y cerró un récord de 43.86 que duraría 20 años: hasta Reynolds. Evans firmó ese récord en la altitud de México.
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Los estudios arrojan otros detalles: hasta el 200, Merritt iba primero y en el 300, Wariner ya era líder con 31.58, por 31.68 de Merritt y 31.88 de Taylor. Pero en su 300 del récord de Sevilla, que pasó en 31.42, Johnson ya habría distanciado a los medallistas de Osaka. "No quería venirme abajo en el segundo 200; decidimos planear un ritmo que me permitiese llegar bien a la segunda parte de la carrera. Cualquier error podía costar muy caro", recuerda el propio Johnson, a quien entrenaba Clyde Hart, el mismo entrenador de Wariner.
Wariner fue el que tuvo mejor final en Osaka. En el 350, Jeremy ya se le había ido a Merritt (37.18, 37.47), para hacer 6.27 en los últimos 50, a 7.98 metros por segundo, mucho mejor que los 7.70 de Taylor. Eso sí: Taylor fue a la máxima velocidad de todos, a 9,98 metros por segundo, cuando marcó 10.02 entre el 100 y el 200 de la final, rumbo al 20.90 con que pasó por 200.