La chica de Valladolid derrotó a la enfermedad

Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Mayte Martínez (Valladolid, 17 de mayo de 1976) es un ejemplo de calidad atlética, pero también de coraje, entrega y lucha contra la adversidad. Tiene las características que los cronistas clásicos del boxeo adjudicaban a dos estilos diferentes de entender el pugilato: fino estilista y duro fajador. La vallisoletana es una atleta con técnica depurada, que se desliza sobre la pista acariciando el material sintético, desplegando una zancada que debería estudiarse en las escuelas. Una fina estilista de sonrisa de ángel.

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Pero tras ese gesto encantador se esconde una mujer de acero, que ha peleado mucho para estar donde está. Su coraje no se limita a pelear contra las rivales en la pista, siempre con el cuchillo entre los dientes, sino a luchar contra una disfunción en la glándula tiroidea que alguna vez la llevó a las urgencias de un hospital y la tuvo al borde del abandono.

Ha peleado y ha tenido recompensa. Fue subcampeona europea en Múnich 2002; bronce mundialista indoor en Birmingham 2003 y plata continental en sala en Madrid 2005. Y, ahora, lo mejor: un bronce en los Mundiales de Osaka. Un bronce conquistado con sangre, sudor, lágrimas... y una sonrisa.

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