Ganó Bekele en una carrera en la que no hubo europeos

Por primera vez en la historia de los Mundiales ningún atleta europeo se molestó en tomar la salida en la final directa de 10.000 metros. Rendición sin condiciones ante la marea africana, que protagonizó una bonita contienda resuelta a favor de Kenenisa Bekele, el más brillante de los hombrecillos verdes de Etiopía.
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Tiró hasta los 8.500 metros el eritreo residente en Madrid Zersenay Tadesse, verdugo de Bekele en los Mundiales de cross de Mombasa, pero en ese punto demarró el keniano Martin Irungu Mathathi, que desarboló a Zersenay. Se le pegaron Kenenisa y el también etíope Sihine, que contraatacó a su vez. El keniano se quedó y pareció que también cedía Bekele, pero resucitó a falta de unos 200 metros y acabó ganando con facilidad, mostrando los galones a su compatriota.
Y los europeos, en casa. ¡Qué lejanos tiempos aquellos en que no sólo acudían a la cita, sino que vencían! Lo hizo Alberto Cova, el chupasangres italiano, allá por 1983, en los primeros Mundiales. Nada que ver.
