Atletismo | Campeonatos del Mundo de Osaka. 1.500

A Higuero no le sacan de la final de 1.500 ni a golpes

Acompañará a Casado y Gallardo tras ser repescado por la IAAF

<b>BAALA LA LIÓ. </b>Baala (dorsal 556) tiró a Baba al suelo y Komen tropezó con él. Gebremehdin (536) también fue empujado, se agarró a Higuero (510) e impidió su avance.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Ya está aquí, mañana mismo, la final del milqui, la hora sagrada de los milleros españoles y en ella aparece España con toda la artillería: Juan Carlos Higuero, Sergio Gallardo y Arturo Casado, Armada de tres en el vientre de una manada de lobos. Casado y Gallardo ganaron el pase en la segunda semifinal dentro de una normalidad relativa. A Higuero, cuando ya caía la madrugada, se le rescató por la autoridad del jurado de la IAAF, tras un combate a cara de perro entre un mar de codos como agujas.

En la primera semifinal, Higuero, golpeado y casi asaltado, había terminado noveno. La IAAF intervino, descalificó al francés Baala, campeón de Europa, que repartió por los cuatro costados, y repescó a Higuero y al marroquí Baba, que había entrado andando.

Sugerir hostilidad en las dos semifinales de 1.500 resultaba algo tan obvio como que Bin Laden no puede ver a los americanos: por ejemplo. Empezando por lo más suave, Casado mandó en la segunda semifinal desde el principio, blindando la cuerda con caderas y codos hasta que Ramzi saltó como un lebrel. El mismo Ramzi que, decían, estaba poco menos que de ermitaño en el Atlas. Ya. Lo que pasó a Casado no era un ermitaño sino una centella con pasaporte de Bahrain: Ramzi.

Pero Casado, hábil tácticamente, ajustó el ritmo con finura para ahorrar energías y le bastó el tercer lugar. Gallardo, sexto, entró por tiempos y con un pie descalzo, tras perder una zapatilla a falta de una vuelta. Alan Webb, quinto, exhibió cierta debilidad. Tienen que pasar muchas cosas para que Ramzi no esté en lo más alto del podio.

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Antes, Higuero había vivido su particular descenso a los infiernos, sitiado por las fuerzas más oscuras del Valle del Rift. Hasta los 800, por la cuerda, el campeón europeo indoor daba tiempo al grupo. Ahí reventó la rivalidad entre Lagat, neoestadounidense, y kenianos tan de pata negra como Kiprop. En esta refriega de tirones y cambios entre quienes se detestan a cara de perro irrumpieron Bukensa, Baala, Baba, Moustaoui y Gebremehdin, matones avezados. Higuero defendió como pudo la posición interior. Allí, sitiado, cercado, se llevó tantos golpes como si fuera un soldadito español en el Barranco del Lobo o en los desfiladeros de Annual, en 1921. Un codazo de Gebremehdin casi tumba a Higuero, cuando metía el último cambio. Baala le remató con un golpe seco al comienzo de la recta y, le dejó noveno y sin respiración. Baba también quedó KO, entró andando y casi con el hígado en las manos.

El Jurado de la IAAF mantuvo una reunión de tres horas que acabó con la descalificación de Baala y la repesca de los aperreados Higuero y Baba. Mañana, Higuero, Casado y Gallardo salen en la final junto Kiprop, Lagat, Webb, Belal Mansoor Ali (o sea, John Yego) y, por supuesto, Ramzi, el ermitaño fingido: como si Manolete volviera a medirse a Islero en Linares... pero en Osaka. Más vale no olvidar el estoque. Lo necesitarán. Los del Rift van con codos como gumías, clavos como alfanjes... y la IAAF ya ha echado un capote.

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