Odriozola logró rescatar la plata de Paquillo
Es una de las medallas más peleadas del atletismo español. Paquillo llegó segundo cruzando la meta como un tiro arrebatando la plata al tunecino Ghoula. Segundos después se le informaba de su descalificación y tres horas más tarde se le devolvía la medalla de plata al granadino.

Desde las ocho de la mañana, cuando empezaron los 20 kilómetros marcha en el Nagai Park, hasta las 12:40, la primera medalla española resbaló por muchas pendientes, colgada de las piernas de Paquillo Fernández y una serie de decisiones arbitrales. Salvando las distancias, la mañana de toboganes en Osaka pudo recordar, a quienes vivimos ambas, cierta madrugada de cuchillos largos con Johann Juanito Muehlegg en Salt Lake City, Juegos de Invierno de 2002.
En un sprint que pudo confundirse con la carrera pura y dura, Paquillo rebasó sobre la línea de meta del Nagai Stadium al tunecino Ghoula, ya frenado, con las gafas levantadas y brindando a amigos y familiares una plata que ya veía en el bolsillo. En una hora, 22 minutos y 40 segundos, Ghoula llevaba dos avisos y hubiese caído al tercero, como Brugnetti o el ecuatoriano Chocho. El título había sido, 20 segundos antes, para el campeonísimo ecuatoriano Jefferson Pérez: que ya iba retirado en camilla, con calambres y haciendo gestos de victoria. En dos minutos, el juez jefe, el estadounidense Ronald Daniel, sacó la tarjeta roja a Paquillo, aplicando el artículo 230 del Reglamento: descalificación fulminante para quien, en su progresión dentro del estadio, en los últimos 100 metros, incumpla las normas "de forma obvia".
El Nagai Stadium de Osaka, a 31 grados centígrados, entre el 50 y 60% de humedad, se dirigía hacia la zona de prevención llamada "Código Rojo". Código Rojo para Paquillo, que, ya con la bandera rojigualda a los hombros se vio descalificado y laminado. Su entrenador, el polaco Robert Korzeniowski, reaccionó antes que nadie: "Esto hay que reclamarlo ya". Mientras los técnicos extranjeros cargaban contra la complacencia del tunecino.
Noticias relacionadas
La primera reclamación verbal, al mismo Ronald Daniel, quedó desestimada. "Se ha descalificado a uno de los tres mejores marchadores del mundo por técnica, y esto es un lío para la marcha", clamaba Paquillo en la zona mixta. En esos momentos, y en la rueda de prensa oficial, el podio se dividía en Jefferson (oro), Ghoula (plata) y bronce para el mexicano Eder Sánchez.
Pero España insistió. Vicente Añó, jefe del equipo, y el director general federativo, José Luis de Carlos, presentaron una sólida reclamación al Jurado de Apelación, compuesto por seis miembros de la Federación Internacional (IAAF), entre ellos el presidente de la Real Federación Española (RFEA), José María Odriozola. Los países de los otros cinco jueces: Kenya, Jamaica, Suecia, Suiza y Puerto Rico. Gente tan eminente, cordial y tan cercana a Odriozola como el jamaicano Teddy McCook o el sueco Arne Ljungqvist. Reunión hacia las 9:45, en el mismo estadio. El mexicano Celso Moreno compareció como experto en marcha y no cargó contra Paquillo, pese a la medalla que iba para Eder Sánchez. La toma videográfica desde arriba carecía de contraste a ras de pista. Según Odriozola: "No se podía demostrar que hubiera irregularidad "obvia", y lo único que estaba muy claro es que Paquillo iba rápido pero cuando el tunecino ya se había parado completamente". "El tunecino se ha clavao y a Paquillo le ha salido el instinto competitivo", resumía Jesús Ángel García Bragado