Gay persigue a Powell
El estadounidense ha conseguido la mejor marca de este año


Con amenaza de lluvia y hasta advertencias sobre algún tifón, comienzan las eliminatorias de 100 metros lisos masculinos (la final, a las 15:20 horas del domingo, hora española). No hay mucho más que hablar. El duelo está servido: Tyson Gay contra Asafa Powell, o viceversa: Asafa ha firmado tres veces el récord del mundo (9.77), pero en 2007 nadie ha corrido más rápido que Tyson: 9.84. Y, por añadidura, Gay maneja una marca fantástica de 9.76, en Nueva York, el 3 de junio, con sólo dos décimas de viento más allá del límite.
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No es que Asafa, cuya regularidad salpican ciertas pequeñas lesiones, haya corrido poco: hizo 9.90, el 13 de julio, en Roma, y ha bajado tres veces de 9.98 en cinco carreras. Pero en su última aparición, en Estocolmo, el 7 de agosto, se quedó en unos discretísimos 10.04, aunque fuese con tres décimas de viento en contra. Además, dosis extra de motivación: Asafa Powell aún no ha podido ganar un título mundial.
Sólo el bahameño Derrick Atkins (9.95) podría acercarse a cierta distancia de los dos grandes aspirantes al título. Pero el margen, en una carrera por debajo de diez segundos, parece excesivo en favor de Asafa Powell y Tyson Gay. Desde una perspectiva maniquea, el jamaicano Asafa y el estadounidense Tyson representan dos conceptos tan distintos como la furia poderosa y la frecuencia sedosa. Powell mueve un cuerpo de 1.85 de altura, en torno a 80 kilogramos de peso, y, en cambio, Gay apenas llega a los 180 centímetros y 74 kilos. Pero Asafa amenaza con acabar algún 100, algún día, en 44 zancadas. "Aún no ha sido así", matiza su agente, el bostoniano Doyle. En las tres carreras con una marca de 9.77, Powell se manejó entre 45 y 46 zancadas (strides). Más liviano, Gay suele terminar el hectómetro en 47 zancadas. No está contrastado que alguna vez haya podido cruzar la meta en 46. Las eliminatorias previas irán arrojando cierta luz entre la lluvia fina de Osaka. Pero en la final, la última palabra llegará entre un relámpago de bastante menos de diez segundos.