Osaka diseña la pista más rápida de la historia
Wariner: "Aquí voy a batir el récord de Michael Johnson"

La alta tecnología de la pista del Nagai Stadium de Osaka está destinada a un triple objetivo: ser la más rápida de la historia, evitar lesiones a los fondistas y que se autorrefrigere para impedir que los atletas compitan sobre una plancha al rojo vivo, dadas las altísimas temperaturas que se esperan en la ciudad japonesa. El laboratorio nipón de la multinacional Oku En-Tout-Cas Ldt. ha exprimido las neuronas de sus técnicos y ha invertido millón y medio de euros para ofrecer a los atletas del Mundial el suelo ideal para lucir su calidad. Básicamente, la pista consta de dos capas de cinco milímetros cada una asentadas sobre un firme asfáltico, pero hay más
Para conseguir el primer objetivo (hacerla lo más rápida posible) se han pegado las líneas de la capa superior perpendicularmente al sentido de la carrera, en lugar de paralelamente, que es lo habitual. Con el nuevo procedimiento, la impulsión será más enérgica y veloz. Está pensada para que Asafa Powell, Tyson Gay y Jeremy Wariner vuelen sobre ella, a la caza de los récords mundiales. Wariner ya corrió allí en mayo y terminó los 400 metros en 44.02, plusmarca del estadio. "Aquí batiré el récord de Michael Johnson", dijo, "porque la pista es rapidísima". Los 200 y los 400 metros se verán beneficiados, además, por un anillo con curvas amplias, que amortiguan la fuerza centrífuga, que tiende a echar hacia afuera al atleta.
Fondistas.
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Para el segundo objetivo (evitar lesiones en los fondistas), se ha diseñado la capa inferior más elástica de lo común. Eso evitaría que los corredores de 10.000 metros acaben con las piernas como palos, como le sucedió a Gebrselassie en Atlanta donde a pesar de todo ganó dejándose la piel y casi la salud ante Tergat. Lo novedoso es que esa flexibilidad inferior no atenúa la rigidez superior, por lo que la pista sigue siendo rápida.
Para el tercer objetivo (que no se caliente mucho) se han incrustado en el material microesferas de cerámica que refrigeran el firme. La pista, situada habitualmente al sol, alcanza en su superficie temperaturas altísimas. En Atenas 1997 se midieron 65 grados, pero en Osaka, en el peor de los casos, llegaría a 40. Los atletas lo agradecerán...
