Tiger Woods acariciaba su cuarto campeonato
Seguía situado líder en el último recorrido

Salvo catástrofe, Tiger Woods ganó anoche su cuarto torneo PGA, el segundo consecutivo. Uno acaba por quedarse sin calificativos para este monstruo del golf que devora récords a velocidad vertiginosa. Al cierre de esta edición, Tiger aventajaba en dos golpes a Woody Austin y a Ernie Els. Sólo una catástrofe, a las que no nos tiene acostumbrados el número uno del mundo, podría alejarle de su major número 13. Ya sólo serán cinco los que le separen de la leyenda de Nicklaus.
Woods no logró imitar el recorrido del segundo día, cuando dejó a todos boquiabiertos con una tarjeta de 63 golpes. Ayer era distinto. Se vio a un Tiger controlando la situación, administrando su ventaja, manteniendo a raya a unos perseguidores que nunca llegaron a incordiarle en demasía. Verplank, Ames, Ogilvy se quedaron en el camino, incapaces de soportar la presión del tigre. Sólo Ernie Els, brillante en la jornada de ayer, daba una cierta emoción al torneo.
Noticias relacionadas
Una prueba de las dificultades de esta edición del PGA es que sólo cuatro jugadores habían logrado mantenerse por debajo del par, lo que demuestra la dificultad de Southern Hills, un campo en el que es tremendamente complicado coger las calles, pequeñas y sinuosas. Más todavía con los cuarenta grados que asolaron a los golfistas durante los cuatro días del torneo. Para muchos fue un infierno. No para Tiger.
El fenómeno Woods, de 32 años, estaba a punto de ganar su decimotercer grande y, si por algún casual no lo logró, para los anales del golf quedará ese segundo día, esos mágicos 63 golpes y esa corbata en el 18, cuando tenía en su mano batir su enésimo récord: la tarjeta con menos golpes en la historia de los majors.