Tiger va directo al título
Sergio entregó una tarjeta errónea y fue descalificado

Tiger Woods, el golfista capaz de hincharse a birdies, de realizar golpes imposibles, voló sobre el abrasador sol de Oklahoma para realizar un estratosférico recorrido de 63 golpes en la segunda jornada y colocarse líder en solitario. En su mente, un solo objetivo: conquistar su cuarto PGA, el segundo consecutivo. En cambio, Sergio García acabó descalificado ayer al firmar su tarjeta con un error, pero ya antes, en la noche del viernes, había perdido todas sus opciones.
Capaz de convertir lo difícil en insultántemente fácil, Tiger hizo en Southern Hills una segunda jornada memorable, con ocho birdies. Sólo un anecdótico bogey en el hoyo siete impidió que batiese el récord del campo. También lo evitó una corbata en el 18, con un público entregado ante la exhibición del héroe local. No importó. Va lanzado a por el último grande del año. Al cierre de la edición, en el tercer recorrido, Tiger mantenía su ventaja de dos golpes sobre Scott Verplank y cuatro sobre Austin y Ogilvy.
Desastroso.
Y si Tiger se creció en cada hoyo, en cada putt que embocaba, Sergio acabó desquiciado. Ayer no logró sobreponerse y terminó con cuatro golpes sobre el par del campo, para un total de 74. Más tarde entregó su tarjeta con un par en el hoyo 17, cuando al parecer, había hecho bogey, por lo que fue descalificado del torneo. De todas formas, ya se encontraba lejos de los primeros puestos, después de un segundo día nefasto, donde por momentos, apareció el fantasma de Carnoustie, el del British. A punto estuvo de no pasar el corte.
No será en esta edición del PGA, pero ha demostrado que, antes o después, ganará un grande. Lástima que éste sea cosa de un tal Tiger Woods.
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