Ciclismo | Declaración del ganador del Tour

Contador ofrece el ADN a sus acusadores

"Nunca he cometido ni participado en un acto de dopaje"

<b>GRAN EXPECTACIÓN EN EL CSD. </b>Alberto Contador, ganador del Tour, en el momento de leer su declaración ante un gran número de medios informativos.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

Alberto Contador llegó al Salón Olímpico del Consejo Superior de Deportes veinte minutos después del mediodía, vestido con pantalón vaquero azul y con camisa de color blanco, el color de la inocencia, de la pureza... Llegó acompañado por Jaime Lissavetzky, el jefe de la Casa, el secretario de Estado para el Deporte, azote del dopaje y artífice de una Ley que lo persigue como nunca. Les escoltaban Johan Bruyneel, director del Discovery Channel, su equipo, y la familia más directa del ciclista. "Nunca he cometido un acto de dopaje, nunca he participado en un acto de dopaje", dijo pocos minutos después.

Antes había estado unos instantes en el despacho de Lissavetzky, que había interrumpido sus vacaciones en Asturias para cambiar impresiones con el ciclista, flamante ganador del Tour de Francia. Quería arroparle en su comparecencia ante los medios informativos. Para Lissavetzky, Contador es el abanderado del nuevo ciclismo y por eso el CSD, al igual que hizo con los otros ganadores españoles del Tour, le concederá la Medalla de Oro al Mérito Deportivo.

Desde casi una hora antes, un centenar de informadores, con amplia presencia de Prensa extranjera, esperaba a Contador. Había apuestas sobre qué iba a decir el madrileño. Una declaración de inocencia. Evidente. ¿El anuncio de querellas contra los que más le perjudican involucrándole en tramas del dopaje que le son ajenas? Tal vez. Y así fue.

Jaime Lissavetzky le introdujo en el Salón Olímpico, le acompañó hasta un lugar en la larga mesa ovalada y después se fue discretamente, dejando al deportista solo ante los medios informativos.

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"Los acontecimientos desencadenados tras mi victoria en el pasado Tour me han hecho meditar...", comenzó. Leyó cadenciosamente durante algo más de dos minutos un comunicado de 170 palabras mecanografiado en las dos caras de un folio, en el que proclamaba haber "ganado de manera limpia", se ponía "a disposición de todas las autoridades competentes en materia de dopaje para cuantos estudios consideren oportuno hacer sobre mi persona, incluido mi ADN" y terminaba con la advertencia de que recurriría "sin la menor vacilación a los medios legales existentes en cualquier Estado de derecho si persistieran las informaciones difamatorias". Luego apartó la vista del papel escrito, miró a los numerosos periodistas y pidió perdón por no contestar preguntas "para no dar paso a interpretaciones inadecuadas", dejando claro que "esto es una excepción" y que en el futuro intentaría "seguir atendiendo lo mejor posible" a los medios. Hubo aplausos entre algunos informadores locales, recibidos con cierta sorpresa entre los extranjeros, mientras los servicios de Prensa del Consejo repartían copias del comunicado.

Después, Contador se levantó, y, seguido de su familia y de Bruyneel, abandonó el Salón Olímpico y se reunió de nuevo con Lissavetzky. Con su límpida camisa blanca. El color de la pureza y de la inocencia. El color que necesita el nuevo ciclismo.

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