Una gran trama de dopaje se denuncia en Francia
Dehiba (positivo con EPO) delata a la élite del mediofondo.

Los escándalos de dopaje en territorio francés no sólo han afectado en los últimos días de julio al Tour. También el atletismo se ha visto salpicado por las sospechas del consumo de hormonas del crecimiento (IGF-1) y de EPO, según desvela L'Equipe. La francesa de origen marroquí Hind Dehiba, novena en 1.500 en los últimos Europeos y castigada por dar positivo con esta última sustancia, ha delatado ante la IAAF, ante la Federación Francesa y ante la justicia ordinaria a un grupo de mediofondistas galos de élite, algunos de ellos con medallas en Mundiales y Europeos. Busca que se le rebaje su sanción de dos años por colaborar en lo que parece ser una gran trama de dopaje en la que aparecería implicada una representante de atletas, Dorothée Paulmann, ya investigada en Alemania, y un antiguo campeón olímpico en Barcelona, el marroquí Khalid Skah. Un punto en común entre casi todos ellos: su ascendencia magrebí.
Hind Dehiba fue detenida en enero en el aeropuerto parisino de Roissy cuando llegaba de Estados Unidos, donde había estado entrenándose. Se le incautaron dosis de hormona del crecimiento, pasó la noche en comisaría, está procesada y en un análisis antidopaje que se le hizo de inmediato dio positivo con EPO. Se la sancionó por dos años. Ahora quiere colaborar para que se le rebaje la pena, mirándose en el ejemplo del Caso Balco, en Estados Unidos. Su marido, Fodil, que la acompañaba, está imputado por "tráfico de sustancias venenosas" y "tentativa de ofrecer productos dopantes a atletas".
Citando al atleta marroquí Aïssa Dghoughi (ya sancionado a su vez por doparse, y que asegura que lo denunciado es cierto), Dehiba ha implicado a Bouabdellah Tahri, bronce continental vigente en 3.000 metros obstáculos y ex récordman europeo; a Boucha Ghezielle, tercera en 1.500 en los últimos Mundiales y que está a la espera de una sanción por eludir tres controles por sorpresa; a Khalid Zoubaa, Latifa Essarokh (ambos ya sancionados), Yamina Bouchaouante y a Julie Coulaud, que ha batido este año el récord francés de obstáculos femeninos.
Además, siempre según los documentos a los que ha tenido acceso L'Equipe, se involucra al marroquí Khalid Skah, campeón mundial de cross en 1990 y 1991 y oro olímpico en 10.000 en Barcelona 1992, ahora entrenador a sueldo del Ministerio de Juventud y Deportes de su país, y que habría utilizado EPO ya como atleta, y suministrado posteriormente el producto a varios corredores. Y también se acusa a la representante Dorothée Paulmann, cuyo apartamento en Francia habría estado bajo vigilancia policial ante una petición alemana y que habría provisto de sustancias prohibidas a alguno de sus atletas y a otros que ni siquiera lo son.
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Se cita el centro de entrenamiento de Ifrane, en el Atlas marroquí, como lugar donde algunos mediofondistas franceses se habrían abastecido de EPO. Ese lugar era el centro de operaciones invernales del marroquí Hicham El Guerrouj, todavía plusmarquista mundial de 1.500 metros y actual campeón olímpico de esta distancia y de 5.000, ya retirado.
Todos los acusados se han declarado inocentes.
