De Pakistán a China: la ruta de la seda, en moto
Subieron hasta 4.700 m. de altitud y descendieron hasta 155 bajo el nivel del mar Atravesaron desiertos y pasaron de temperaturas gélidas a más de 50 grados.

Pese a los esfuerzos y dificultades, este es el mejor viaje con el que un motero puede soñar". Lo dice Sebastián Álvaro, director de Al Filo de lo Imposible, tras recorrer junto a algunos de los suyos 5.080 kilómetros durante quince días, entre Islamabad y la Puerta de Jade, desde Pakistán a China. Ascendiendo a los cielos (alturas de 4.730 metros, en el Collado de Kunjerab) o bajando a los infiernos (155 metros bajo el nivel del mar, en Turfán, a casi 50 grados de temperatura), vigilado por algunas de las montañas más colosales de la Tierra. Es la Ruta de la Seda, el camino que siguió Marco Polo hasta llegar a la corte de Kublai Khan, en el siglo XIII.
Un camino jalonado de lugares de nombres poéticos. Como la Montaña Desnuda, el Nanga Parbat, "un monumento de hielo, melancolía y desamparo, una montaña de rostro inconfundible, un romance de piedra", según escribió Sebas durante la ruta. O como el desierto de Taklamakán, que significa Si Entras no Saldrás, "un espacio de 300.000 metros cuadrados tan lleno de historia y belleza como vacío de vida". O como el Lugar más Bajo, Turfán, esa depresión a 155 metros bajo el nivel del mar, también llamado la Tierra de Fuego, por sus temperaturas abrasantes, o el Depósito de los Vientos, por sus furiosas tormentas de arena. O las Montañas Llameantes, de color rojizo, procedente de la sangre de un feroz dragón al que mató una dulce jovencita, según cuenta la leyenda.
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La espina dorsal de este territorio indómito y bello es la Karakorum Highway, fantástica obra de ingeniería, autopista que enlaza dos países, frecuentada por camiones, coches, motos y bicicletas, y también por asnos, camellos y gallos que se cruzan inopinadamente ante el viajero.
Accidente. Un par de estas aves le costó una fractura de clavícula a Gustavo Cuervo, motorista avezado en descensos vertiginosos en la Vuelta. Es uno de los hombres de Sebastián, de los que acompañaban, ayudaban y grababan a los cuatro que iban en las motos BMW: Ricard Tomás, Joan Torredemer, el catedrático Eduardo Martínez de Pisón, el cámara Antonio Perezgrueso y el propio Sebas, protagonistas de un viaje al fin del mundo, lleno de contratiempos, de accidentes, de averías, de calor infernal y frío glacial. Un reencuentro con otro viajero y aventurero llamado micer Marco Polo. Un regreso al siglo XIII.
