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La llama de Barcelona 92 ilumina a Madrid 16

El mismo día en que el sueño de Barcelona 92 cumplía 15 años y Antonio Rebollo encendía de nuevo el pebetero de Montjuïc, la candidatura de Madrid 16 firmaba un convenio con las federaciones olímpicas españolas. La capital de España se mira en el espejo de la Ciudad Condal.

<b>DE LOS JUEGOS DE 1992</b> A 2007 Quince años separan las dos imágenes del madrileño Antonio Rebollo con la flecha que encendió el pebetero olímpico en Monjuïc. A la izquierda, en Barcelona 1992, y arriba, ayer, junto al jugador de tenis de mesa Yeray Hernández, que nació aquel 25 de julio de 1992.
Ángel Cruz
Redacción de AS
Actualizado a

En el presumiblemente cálido verano de 2016 alguien encenderá un pebetero en el remozado estadio de la Peineta, que a partir de entonces será olímpico. Como sucedió hace ahora quince años y un día en el estadio de Montjuïc, en la Montaña Mágica, en Barcelona, con una flecha incendiaria lanzada por el arquero paralímpico -y madrileño- Antonio Rebollo. La candidatura olímpica de Madrid 16 dio ayer un nuevo paso en la dirección adecuada firmando en el Ayuntamiento de la capital un convenio con las federaciones españolas olímpicas justo en el mismo día en que tres lustros atrás esa flecha de fuego fuera la señal luminosa de lo que iba a convertirse en una revolución para el deporte español.

Y no sólo por las 22 medallas que se consiguieron, en gigantesco salto adelante, sino por el cambio de mentalidad, por la nueva era que se abría, por los nuevos horizontes que se alcanzaban. Los héroes actuales de nuestro deporte deben mucho a aquellos días inolvidables.

Madrid se mira en el espejo de Barcelona y Barcelona ofrece a Madrid su experiencia para que la capital organice los mejores Juegos Olímpicos de la historia. La sintonía es perfecta entre las personas que llevaron a buen puerto aquellos primeros Juegos españoles y las que van a organizar los segundos.

Ayer, Antonio Rebollo volvió a ser certero con su dardo, pero esta vez la flecha recorrió el camino inverso: voló desde fuera del estadio hacia dentro. Y en esta ocasión el arquero no recibió el fuego olímpico de Epi, baloncestista mítico, sino de Yeray Hernández, un futurible del tenis de mesa, nacido precisamente aquel 25 de julio de 1992.

Pero en los dos casos el pebetero del ahora llamado estadio Lluis Companys se iluminó gloriosamente. Madrid trata de empaparse de aquel espíritu, de aquella atmósfera inigualable que se creó en los Juegos de la XXV Olimpiada. Madrid partirá con ventaja sobre aquellos pioneros del 92, precisamente porque habrá aprendido de ellos.

Y los deportistas españoles también saldrán con ventaja. Entonces se partía poco menos que de la nada y se dio un salto de gigante; ahora las bases son más sólidas. Hay más instalaciones, más practicantes, mayor y mejor afición, mucho más dinero...

Lo dijo ayer José María Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo, en la firma del convenio con Madrid 16: "Como dice nuestro deportista más carismático, Rafa Nadal: 'Vamos y ganamos". Con Barcelona como referencia.

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El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, y José María Odriozola, presidente de Atletismo y representante de las federaciones olímpicas, firmaron ayer un acuerdo de colaboración para potenciar la candidatura a los Juegos de 2016.

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