Ciclismo | La intrahistoria

Un paseo por la capital del cicloturismo

La caravana del Tour llega hoy a Castelsarrain, una pequeña ciudad que acoge casi cuarenta asociaciones ciclistas y 2.500 aficionados.

Gaston Benac.
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Castelsarrasin crece en la ribera del Garona con la comodidad de sentirse nexo de unión obligatorio entre Toulouse y Burdeos, motores del país. El Tour de Francia se despide de Pau, una de sus ciudades cumbre, para alcanzar allí la meta, en la capital del cicloturismo francés. Treinta y siete asociaciones ciclistas representan a más de 2.500 aficionados a la bici con licencia federativa.

No es extraño, pues, que Castelsarrasin viera nacer en 1881 a Gaston Benac, el mismo año en el que la libertad de prensa era coartada en Francia. Benac se convirtió en abogado y empezó a colaborar con un periódico local. Con el tiempo subió hasta París para trabajar en L'Auto, el periódico de Henri Desgrange y antecesor del actual rotativo L'Équipe.

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Su explosión como periodista mediático llegó con su fichaje por el Paris Soir que le permitió fundar numerosas pruebas ciclistas, entre ellas el Criterium Nacional y el Gran Premio de las Naciones, todavía vigentes en el calendario internacional.

Tierra de ciclistas ésta por la que discurrirá la 17ª etapa del Tour. El km 44 tendrá su paso por Rabastens de Bigorre, el pueblo de veraneo de Yvette Horner, la que fue acordeonista del Tour en los años de Robic y Coppi. El Tour de entonces tenía música para los héroes. Ahora funciona mejor el ordenador y la sintonía que lanza Daniel Mangeás, el speaker de la carrera. Es más celestial que de baile fiestero. El Tour del siglo XXI ya no es una fiesta.

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