La Prensa no deja ni hablar a Rasmussen
Y el 80% de los franceses desconfía del líder

No menos de 25 cámaras de televisión apuntaban a Michael Rasmussen, que compareció en la sala de prensa del palacio de Beaumont a las dos del mediodía en punto. El maillot amarillo del Tour estaba acompañado de un abogado del equipo Rabobank, Harro Knijff, (mala señal) y del director general del equipo, Theo de Rooij. El danés empezó excusándose: "Es normal que estén esperando una respuesta a mi caso. Cometí un error administrativo no comunicando a tiempo dónde estaba. Lo asumo y acepto las consecuencias. Lamento que esta situación se haya producido cuando soy líder del Tour de Francia. Es una carrera que me lo ha dado todo".
El danés también recordó que pasó dos controles antidopaje antes del inicio del Tour ordenados por la UCI y que durante la carrera ha pasado catorce tests, sin que ninguno de ellos haya dado positivo. "Espero que las cosas hayan quedado claras y que ahora pueda centrarme en la carrera para poder ganar el Tour", dijo el líder de la carrera.
Hasta aquí llegó Rasmussen antes de que el abogado Harro Knijff expusiera su teoría sobre los "errores de forma" cometidos por la Unión Ciclista Internacional (UCI). El abogado admitió una de las advertencias de la UCI, datada el 29 de junio, pero no la otra porque debía haber sido fechada el 6 de abril y lo hicieron el 6 de mayo.
Rasmussen no logró responder a ni una pregunta referente a su duelo por el Tour con el español Alberto Contador. El asedio de cuestiones referentes a sus controles antidopaje 'saltados' y a su negativa a dejarse ver cuando está fuera de competición colmaron el tiempo.
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Francia no esconde su desconfianza hacia el danés. Si el lunes la mayoría de la prensa gala utilizó sus páginas para cargar contra el corredor del Rabobank, ayer fueron los aficionados. En una encuesta, el 80% de los franceses no se cree al portardor del maillot amarillo y sí confían en su carrera.
Estas dudas están más que justificadas si nombramos a los últimos vencedores del Tour, todos relacionados con asuntos de dopaje: Riis, Ullrich, Pantani, los siete de Armstrong y el último de Landis. Todos estos antecedentes hacen crecer la animadversión de los aficionados franceses hacia Rasmussen. En la etapa de Loudenvielle, el público silbó al corredor danés cuando subió al podio a recoger su maillot amarillo y su habitual ramo de flores.