"Esto es ya un mano a mano entre él y yo"
Ya le queda un día menos para ser segundo del Tour y quién sabe si para doblar la esquina de la gloria y arrebatarle el amarillo al danés Michael Rasmussen. En la general sólo les separan dos minutos y veintitrés segundos. Contador atacó en la montaña y luego en la meta siguió bravo.

¿Cuántas veces ha atacado?
No sé, ni las conté. Cada vez que traté de distanciar a Rasmussen lo hice con todas las fuerzas, pero me fue imposible dejarle atrás. No fue nunca un atacar por atacar. No pude soltarle pero dimos un bonito espectáculo. Ya sé que la gente en España está muy metida en este Tour.
Algo positivo ha sacado de tanto esfuerzo: 56 segundos a Evans y Klöden
Sí, la segunda posición está ahora mucho más cerca y todavía queda el Aubisque. Habrá que recuperar bien en la jornada de descanso. Es inevitable pensar en lo que puede venir a partir de ahora, aunque me he metido en la cabeza la tarea de recuperar, simplemente, ir día a día y sólo pensar en lo que hacer al día siguiente.
Insistirá, claro.
Si tengo fuerzas volveré a ir a por él.
¿Vio sufrir a Rasmussen, el líder?
Hubo un momento en que me giré y le desafié con la mirada. Vi que iba fastidiado aunque tenías las fuerzas suficientes como para pegarse a mi rueda. Había tanta gente en la subida al Peyresourde que era complicado hacerse una composición de lugar sobre todo lo que estaba sucediendo.
¿Cree que va a conseguir sacarle tiempo al danés antes de la contrarreloj de Angulema, el sábado?
Voy a dar todo lo que tengo para lograrlo. Confío en ello y también en coger a Rasmussen a contrapié. Igual no llego a tiempo y por intentarlo me hundo y quedo el décimo en la general, pero me da igual. Vale la pena intentarlo porque el Tour es lo más grande.
Quizá sea imposible.
El danés sigue muy fuerte. Este Tour ya tiene que ser un mano a mano entre él y yo. La última jornada de Pirineos también es durísima. A ver cómo sale el ascenso al Aubisque.
¿Conoce ese puerto?
Es tendido al principio y luego se convierte en un puerto muy duro. El Aubisque tiene la clave del Tour, al menos para mí. Será el momento decisivo para calibrar las fuerzas de todos nosotros. No voy a olvidarme de Cadel Evans, Andreas Klöden y los demás. Aquí cada uno puede pasar sus dificultades en cualquier momento. Yo todavía no tuve un mal momento. Espero aguantar el tirón ahora que falta tan poco para el final, aunque en la tercera semana siempre se pueden pagar muy caros los esfuerzos.
¿Y la crono?
Quedan todavía muchos días para la contrarreloj. Hay que echar cuentas, pero antes debemos pasar la montaña.
¿Ha disfrutado?
Yo siempre disfruto cuando me subo a una bicicleta. Este Tour se está convirtiendo en un sueño para mí. Todo lo que me pasa por delante es bueno. Espero que no se me acabe y que no llegue un día malo. Pero si sucede no me voy a lamentar porque el trabajo está hecho. Y también el del equipo Discovery Channel. Todos mis compañeros estuvieron perfectos. George Hincapié se vació en el descenso hasta la meta.
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¿Qué le toca ahora después de media hora en el podio recibiendo felicitaciones?
Lo de cada día. Llegar al hotel, descansar al máximo y repasar en la mente todo lo que ha pasado. Mañana (por hoy) tenemos uno de los días más importantes del Tour, el de reposo. Espero poder dormir hasta la hora que sea sin tener que ir a correr la etapa. No sé si voy a salir a entrenarme.