El mejor jugador que sigue sin ganar uno de los grandes
Sergio tiene un gafe los domingos

Dicen los que saben de golf (y los propios jugadores), que una competición no se gana hasta que se entierra el último putt. El último golpe del último día de un torneo que dura cuatro jornadas. Es decir: hay que meterlo el domingo. Pues bien: Sergio García continúa sin poder meterlo en este día santo.
Lo que le pasó ayer al castellonense fue una repetición de otros torneos. En Carnoustie, donde Severiano Ballesteros había anunciado su retirada y donde él mismo esperaba consagrarse como tercer español ganador de un grande, García volvió a mostrar el gafe que le acompaña en la última y decisiva jornada.
El principio.
Aunque en aquel momento fue aplaudido, ya que acababa de debutar como profesional y jugaba su primer PGA (otro de los cuatro majors), la primera vez que García perdió un Grande en domingo fue en 1999. Quedó en segunda posición, tras el estadounidense, con quien se le comparaba por su edad y por su porvenir. Es famoso uno de sus golpes en la última ronda de este torneo, donde consiguió mandar la bola al green desde detrás de un árbol y sin apenas visibilidad. Sus saltos de alegría dieron la vuelta al mundo.
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El castellonense ha conseguido situarse en doce ocasiones entre los 10 primeros en estos torneos, difíciles de ganar por la hegemonía que mantiene el número uno mundial. El último ejemplo de todos ellos ocurrió precisamente en el Open Británico del año pasado. Sergio salió junto a Tiger el domingo, con ventaja. Pero a los tres hoyos el Tigre ya se lo había comido.
Ayer no fue Woods sino Harrington (primer europeo en ganar un grande desde 1999) el que impidió que se uniera a Ballesteros y Chema Olazábal en el podio de campeones.