Ciclismo | Tour de Francia 2007

El inédito y terrible Balès podría decidir hoy el Tour

El Aubisque espera el miércoles y el sábado, la crono

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Catorce etapas y un día de descanso después, el Tour ha decidido que Alberto Contador tenga la posibilidad de jugarse el Tour con Michael Rasmussen, el líder que aguanta tras su exhibición, ya lejana, de Tignes. Quedan tres rubicones con los que no tropezar: la llegada de hoy a Loudenvielle, el ascenso del miércoles al Aubisque y su historia y una contrarreloj final en Angulema con 55 kilómetros de sufrimiento para especialistas. Como ni Contador ni Chicken son precisamente eso, especialistas en la crono, y Cadel Evans y demás perseguidores entregan sus fuerzas en las cuestas, los dos protagonistas de ayer lo volverán a ser hoy.

El Tour se pone firmes ante la espectacular ascensión de un puerto que no debe pasar desapercibido. Es el Port de Balès, cuya cima está situada a 36 kilómetros de la meta en Loudenvielle-Le Louron. El Balès descubre rampas de hasta el 12 por ciento de desnivel que colaboran a que los 19 kilómetros de subida tengan una media del 6,5 por ciento. No hay casi ningún respiro pese a que parezca que el puerto esté partido en dos. El asfalto recién colocado para la ocasión contrasta con el resto de esa pista forestal que en su día sirvió para que los cicloturistas de los Hautes-Pyrénées probaran suerte con la BTT antes de afrontar un vertiginoso descenso hacia las faldas del Peyresourde.

La etapa tendrá alicientes como para no perdérselos. ¿Cuál será el papel de los corredores del Astaná? ¿Quién puede beneficiarse de otro arreón de los kazajos? La jornada de ayer dejó muy mal parado a Alexandre Vinokourov y no tanto a Andreas Klöden. Aun así, el alemán aseguró que sólo había tenido "un mal día" pese a reconocer que el podio está "muy difícil". Su rueda puede ser la buena si ayer no se vació.

Caisse.

También debería serlo la de algún Caisse d'Epargne. El trío Valverde-Pereiro-Arroyo debería luchar por una victoria parcial sin tener en cuenta ya los beneficios para la general. Eusebio Unzué cambiará el signo de los acontecimientos con una táctica más agresiva. No quisiera marcharse de vacío del Tour.

El reposo de mañana en Pau servirá de aperitivo para que los románticos repasen la historia de los que se les viene encima, la etapa del miércoles con final en el Aubisque, rey de los Pirineos, previo para por Navarra a través del coloso Larrau. El puerto que 'enterró' a Indurain en 1996 sería un perfecto escenario para que Contador pudiera dar el golpe de gracia antes de la contrarreloj final.

La lucha final con el segundero tendrá el sábado entre Cognac y Angulema, los 55,5 km. con aspecto de flan que deberían servir para que los Evans, Leipheimer o Kloden recortaran si aún están a tiempo. El amarillo se sirve tan frío que todo a apunta a que Rasmussen, el danés, tiene todas las llaves. Si sigue intocable lo ganará y si falla en la crono lo perderá. Ya sólo falta que Contador siga firme en la primera fila para ser el elegido.

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La cabezonería de Rasmussen

Erik Breukink corrió tantos años en España que todavía conserva un español más que entendible. El director deportivo del Rabobank todavía está "sorprendido" por el rendimiento de Michael Rasmussen. "No había venido aquí a luchar por la general, pero se ha empeñado. Su cabezonería nos impresiona. Que siga así", comentó ayer tras la etapa. Breukink espera seguir contando con los Boogerd, Dekker y Menchov para el trabajo en montaña.

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